viernes, 31 de mayo de 2013

Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca

Mis alumnos del nivel avanzado obtienen su parte de la nota correspondiente a la expresión oral no mediante un examen, sino con uan presentación en clase ante sus compañeros.
Cada año me encuentro con sorpresas muy gratas, y suelo aprender mucho. El tema que deben escoger ha de ser siempre alguno relacionado con la actualidad de España o algún país latinoamericano y generalmente deben informarse en la prensa o en internet para documentarse y preparar la presentación.

Este año no está siendo menos que años anteriores, pero es que ayer ya se llevó el primer premio una de mis alumnas.
Yo ya sabía que la chica tonta desde luego que no era, es una de las mejores (me atrevo a decir que la mejor) de la clase y, pese a su aspecto de ratoncilla de biblioteca, que lo tiene, es muy maja, muy sencilla, muy sonriente.

Me dejó boquiabierta con el tema que escogió, sacado de un artículo de El País: el aumento del número de socios en las bibliotecas andaluzas debido a la crisis. 
Increíble, fue lo primero que pensé, cómo alguien a 3.000 km de distancia puede interesarle algo así. Qué gusto, qué lujo tener a esta alumna en mi clase.

La presentación fue, por supuesto, muy buena, sin apenas errores, y nos regaló la perla que sirve de título a esta entrada. Es una frase de Borges, por cierto.

Qué gente más interesante hay por el mundo, cuánto podemos aprender de los demás, de verdad. Y qué confundidos aquellos profesores que piensasn que son solo ellos quienes enseñan a sus alumnos, ellos nos enseñan a nosotros a diario.

PD: Al terminar la clase, mi alumna se acercó y me pidió que le disculpara por no poder venir la semana que viene a clase. No te preocupes, le dije yo, no pasa nada. "Es algo que no me gusta hacer" -respondió ella- "pero es que al día siguiente es mi defensa de tesis doctoral, y quiero estar descansada". ¿Sabéis en qué se doctora mi alumna estrella? ¡En Matemáticas! ¡Tengo a una Einstein en clase y yo no lo sabía! ¡Y encima es la mejor de clase y se disculpa por faltar una vez (de requetesobra justificada, claro)!

viernes, 24 de mayo de 2013

Me he caído del guindo...

Y vaya leche me he dado.
He pasado toda la semana recluída en mis mundos de Yupi, corrigiendo trabajos de estudiantes de primero de carrera. Y tan pichi, oyes, aislada del mundo, poniendo notas a cascoporro y tratando de asimilar que estamos entrando en una nueva era glaciar, y que lo del calentamiento global lo están sufriendo otros, que yo estoy muerta de frío.
Total, que por fin, hoy puedo salir de mi aislamiento mediático. Pa' qué, me preguntó yo. Si es que se me han puesto los pelos como escarpias. 
Primero con las imágenes del asesinato de Londres. Por Dios, qué huevos los de la persona que grabó al tío machete en mano y ensangrentado. Será que soy una cagueta o que, simplemente, tengo instinto de supervivencia, pero yo no habría sido capaz de pararme a ver qué ha pasado si veo a un tío así por la calle, menos aún a preguntarle qué ha hecho y pedirle que pose para las cámaras. En serio, ¿nadie se ha planteado esto?
Pero es que no es lo único que esta semanita me ha deparado (a todos, perdón): me he quedado ojiplática con la entrevista a Graznarín, "amenanzando" que vuelve a la política. Más, quiero decir. Yo venía muy nostálgica de España, de los bares, de mi gente de allí, pero como esto se haga realidad ni de coña vuelvo, lo que ya le faltaba a nuestro ya de por sí maltrecho país.

Casi que es mejor vivir en la ignorancia, de verdad. A ver si por casualidad no me queda algún trabajo que corregir y así tener excusa para meter la cabeza en la arena, como las avestruces.

Menos mal que es viernes y hoy tocaba Aló, comidista en El País, dosis de ironía y humor cañero, que si no los fantasmas y los monstruos nos vencen. Si no lo conocéis, pinchad en el enlace, es muy, muy grande ( y adictivo, je,je).

jueves, 2 de mayo de 2013

Menú

Ayer vinieron amigos a cenar, algo que hacía tiempo no organizábamos. Como últimamente me creo que soy una cocinillas y estoy más flipada de lo normal en la cocina (gran culpa de ello la tienen el libro que acabo de terminar, "The corrections", del que ya os hablé en una entrada hace un par de semanas y Mathias, que siempre quiere probar recetas nuevas), os dejo el menú que pensamos entre los dos, por si a alguien le sirve de inspiración en algún momento. Una vez más, olvidé hacer fotos, pero ahora que lo pienso como que no pegaba, ¿no? Imagínate, "no, no, espera, no sirvas todavía, que tengo que hacer una foto para mi blog"...pedantilla, ¿no?

-brusccheta italiana (esto lo hizo Mathias y le quedó increíble)
-ensalada de rúcola, jamón de Parma y melocotón
-risotto con endivia, salmón ahumado y lechuga "iceberg"
-helado de pistacho

Y ya. 
Tengo muchas ideas mpara escribir (como siempre) pero una carga de trabajo más grande que todas mis ideas juntas, así que os dejo con esto para que sepáis que estoy viva y dando guerra.
Ni falta hace decir que, si queréis alguna de las recetas, os la paso encantada.


viernes, 12 de abril de 2013

Qué coraje me da

Que cada vez lea y oiga más cómo los periolistos usan el presente para hablar del pasado.
Yo, que no soy ni pureta ni purista ni talibán de la lengua, consciente de que es una entidad en constante evolución y proceso de cambio, no puedo evitar enervarme (a diario) al leer en el periódico -sea versión digital, sea en papel, diario o suplemento de fin de semana- o escuchar a los reporteros del telediario cómo no usan los tiempos del pasado. ¡Si el español, en su variante peninsular, tiene cuatro tiempos para expresar el pasado en indicativo, más otros tres en subjuntivo, por Dios! Tanta riqueza a la basura, hablemos todos en presente -de indicativo, sin complicarse, ¿eh?-, peor que mis estudiantes de español.
Que alguien haga ya algo al respecto, por favor, que no mola hablar ni escribir constantemente en presente, que no, que no actualiza los hechos ni es recurso estilístico ni leches. Y, ya que nos ponemos, señores, revisen sus tildes y erratas y signos de puntuación antes de publicar, que es su trabajo. Un poquito de por favor, y de respeto a los lectores.

lunes, 8 de abril de 2013

Los otros

Voy camino de mi 5° cumpleaños, dentro de poquitos días, y estoy atravesando una crisis existencial.
Resulta que miro  a un lado y a otro y veo que los demás blogs tienen una personalidad mucho más marcada. Saben lo que quieren, lo que son, de dónde vienen y a dónde van, cuál es el sentido de su existencia. 
Los hay de cerveza (bueno, ese empezó siendo de filosofía, cerveza y fotografía, pero pronto descubrió quién era realmente, y mira lo bien que le va hoy). 
De comida, ahora que tan de moda está cocinar y todos lo hacemos cual Jamie Oliver o Ferrán Adriá, según el día del mes. Pero con este, además, te ríes que no es normal.
Conozco blogs con fecha de caducidad, es decir, escritos por alguien que se fue de Eramus a Madrid a conocer, sin él saberlo, a su futura esposa y madre de sus hijos (¿a alguien le suena?) o de una pareja que se hizo el camino de Santiago en bici desde Gante, para contar sus peripecias a mucha gente a la vez que los leía desde casa.
Blogs a dos manos (el que yo conozco es en plan modernete DIY con un toque hortera-chillón que tiene su gracia), de decoración (hay miiiiiiiiiiiiles), de repostería escrito por una chica vasca que me mola mucho no tanto porque luego lo aplique en la cocina, que para eso tengo dos manos izquierdas, sino porque pasa del toque cursi que suelen tener otros del mismo tema.
De padres y madres y sus aventuras, de profesores de ELE (Español Lengua Extranjera), de profes de primaria verdaderamente devotos de su trabajo (chapeau!), de lingüistas (de hispánicas) que reflexionan de forma interesantísima sobre diversos aspectos de la lengua española, de escritores y de un filósofo. Qué sabios son todos ellos, oye, yo me veo tan poquita cosa a su lado...
Conozco a otros blogs de viajes, de cine, de reflexión política, de poesía (dos, maravillosos, de una calidad asombrosa).

Todos ellos con su aspecto bien cuidado, que no sé de dónde sacan el tipo de letra y el fondo y los colores, todo tan bien pensado, tan bien hecho.
Y mírenme a mí, que sé de dónde vengo pero he cambiado más veces de chaqueta (es decir, de fondo, de título, de foto, de tó!) y de tema y de propósito que no sé bien a dónde voy.
Echo la vista atrás a estos cinco años que han pasado desde finales de abril del 2005 y, sí, hay muchas cosas que me gustan, pero veo que es todo una miscelánea, un conglomerado raro y sin rumbo fijo. 
Molan mucho más los otros.


PD: Podría poner los enlaces a todos esos blogs -que sigo, ergo los conozco, no me los estoy inventando-para que solo tengáis que pinchar e ir directamente a ellos, pero es un trabajazo, francamente. Y lleva mucho tiempo; ya sabéis, yo, en mi propoósito de hacer mil cosas distintas cada día, llevo siempre la hora pegada a donde ya sabéis. Total, que si a alguien le interesa alguno específico de los que he nombrado en este post-aniversario (vaya juego de palabras, ole) me dejáis un comentario y os paso el enlace. Y así le damos vidilla a esto de que me dejéis comentarios.

lunes, 25 de marzo de 2013

Brillo en la mirada

Aunque suene a título cursi de película barata de Hollywood (traducido al español) o a letra de canción de Justin Bieber (como mínimo) es lo que descubro últimamente todos los días en los ojos de Tobias y Clara.
Ayer ya fue increíble. Celebramos el 3° cumpleaños de Tobias y el entusiasmo con el que reaccionaban a TODO, literalmente todo, es casi imposible de poner en palabras.
Lo que se dice de la ilusión de un niño y que los adultos perdemos, pues eso. Otros lo han dicho mucho antes y mucho mejor que yo. Así que me limito a compartir la energía y la alegría que los ojos de mis hijos me han transmitido este fin de semana cuando veían caer los copos de nieve (Clara) o cada vez que alguien tocaba el timbre (Tobias) porque venía a la fiesta.
Por no hablar de los globos, el papel de regalo, la impaciencia por abrir cada paquete, soplar las velas o que les dejásemos comer patatas fritas. Por un momento pensé que les iba a dar algo, que no podrían soportar tanta emoción y entusiasmo, de verdad. 
Son un milagro mis dos torbellinos. Como tantas otras cosas que me han ocurrido en estos tres años, sé que nunca voy a olvidar ese brillo suyo en la mirada.

martes, 19 de marzo de 2013

The corrections

Hace unos meses leí en una entrevista  a Jonathan Franzen que sus novelas eran terapia para curarse de la rapidez de las nuevas tecnologías y del ritmo del mundo en que hoy vivimos.
Yo ya me había leído "Freedom" e intuía en qué sentido lo decía.
No obstante, ha sido ahora, ayer para ser exactos, cuando esas palabras que había almacenado en mi memoria (desechando tantas otras que nos invaden todos los días) han cobrado pleno sentido.
Y he  asentido con la cabeza, cargada con un libraco de 600 páginas de Gante a Lovaina y vuelta, dos días por semana, además de todos los demás artículos y libros y cuadernos y papeles y preocupaciones que llevo en la mochila. 
Me ha atrapado desde la primera línea, apartando sin ningún tipo de remordimiento a los periódicos que se hojean en 10 minutos, los titulares rápidos de prensa online, las noticias de 15 (¡máximo!) líneas. Y porque no tengo ni twitter ni facebook, ya sabéis, que si no estoy segura que también me apartaría de ellos.
Gracias, Sr. Franzen, porque sin ser adicta a las redes sociales yo también sufro con la rapidez e inmediatez de todo, y con su libraco a cuestas el mundo se para cada vez que lo abro y me recuerda el placer de la lectura por el puro placer de leer, de poder concentrarse durante (es lo que dura mi viaje) una hora de manera ininterrumpida.
A lo mejor es autosugestión, pero me siento más serena hoy, con la mente despejada y más lúcida para escribir sobre mi tema de investigación. Parece que hasta pienso mejor.
Ha salido y el sol y he decidido no engullir sin pensar los titulares que el periódico quiere meterme a la fuerza por los ojos, sino concentrarme en una noticia que me interese y leerla a fondo, sin saltarme líneas o ir en diagonal, pensando en cuál es la siguiente tarea que tengo que hacer. También he apagado la radio y he decidido irme a lo que sé que me gusta y me tranquiliza, Ben Harper, para descubrir que le tenía un poco olvidado y que hay discos que todavía no había escuchado.
Bendita terapia, y todavía 500 páginas por delante. Promete.

martes, 5 de marzo de 2013

Vitamina D

Para salir del letargo invernal. Dios, qué largo. 
No me había olvidado del blog, es que estaba hibernando. ¿O invernando? En plan crisálida.
Ya era hora: sol.
Las lecturas, las tardes larguísimas, el calor de la mantita cuando fuera hace frío y llueve y nieva, los blogs y artículos y entrevistas y novelas y columnas y reseñas cristalizarán, seguro.
Están entretejiéndose en mi cabeza. Cierro los ojos y me dejo acariciar por el sol.
Nada se pierde, todo se transforma, como dice Jorge Drexler
Todo llega.

jueves, 7 de febrero de 2013

Vídeo

Para compensar por el ladrillo del otro día, hoy algo "ligero" y de risas, humor del inteligente:

http://www.youtube.com/watch?v=HIJrT5Bs3ik&list=UUyCKLTDQAtLxTOFVjXOFEcA&index=1


martes, 5 de febrero de 2013

Para qué sirve una baja por enfermedad

Acabo de darle a la tecla de "Delete" cuando tenía la entrada casi terminada. Porque era la enésima lista de mis cosas, y ya está bien, que parece que no sé escribir si no es haciendo listas y con muchos paréntesis. 
En resumen: esta baja me está sirviendo para leer mucho, mil cosas, de todo tipo, desde artículos y libros para el trabajo, para el doctorado, para las clases, el periódico, blogs y más blogs, una novela ("The life of Pi"), artículos y columnas de opinión. En español pero también en neerlandés. Y a todo eso le añado vídeos, pelis, series, documentales, noticias, montajes chulos que la gente a la que le sobra el tiempo cualga en internet.
Y con todo ello hago un amalgama en mi cabeza desde hace una semana, reflexiono, lo mastico, lo rumio. Medito y extraigo mis propias conclusiones, en mi diario, en secreto, compartidas con Mathias, con mi madre o con amigos. 
Veo películas con los niños, sola, con Mathias.
Me surgen ideas para las clases, preguntas que quiero hacer a gente a mi alrededor.
Lleno la agenda -debería incluirlo entre mi lista de aficiones, hacer listas, rellenar agendas-, solamente como helado, yogur, puré de verdura y papilla de fruta.
Monto circuitos de trenes para Tobias, hacemos casas con bloques de Duplo, vuelvo a detenerme a pensar.
Viva lo "slow", que leí hace unos días en el periódico. Coloreo con Clara, si es que a lo que hace ella se le puede llamar colorear.
Navego por internet por el puro placer de hacerlo, busco belleza en fotos, en palabras, en viajes que quiero/queremos hacer. 
Como me duele tanto la garganta al hablar, intento comunicarme por otras vías, les escribo a Tobias y a Clara en sus diarios, escribo emails a amigos que están lejos y de los que hace tiempo que no sé nada, salgo a la calle y me detengo en las palabras que pronuncian otros.

Mi director de tesis me recomendó hace justo una semana que me guardara el zen para después de la operación, que con tanto dolor iba a necesitarlo. Él sabía de lo que hablaba, le operaron de lo mismo hace dos años. Inconscientemente, esa frase, sin saber muy bien qué significa (lo del "zen" me parece un concepto vago, abstracto y poco realista en mi vida de madre trabajadora-rabo de lagartija de dos niños pequeños, adorables pero que no paran), se me ha quedado dentro, y me siento muy bien conmigo misma. Mentalmente, se entiende.

Creo que es porque no tengo estrés, ni voy todo el día a la carrera para llegar al tren, a dar mi clase, a recoger a Tobias del cole o a Clara de la guarde. No tengo que ir a ninguna parte, ya ESTOY ahí.
Estar, no ir.

Aún tengo cosas pendientes en mi lista (sí, otra lista), pero todo llegará, tengo varios días de baja por delante y una calma interior como no tenía desde hace mucho, pero mucho, tiempo. Perderé varios kilos, pero estoy ganando en muchas cosas que perseguía desde hace tiempo. Y ahora entiendo a esos escritores que, durante un período de convalencencia, se inflaron a leer y leer y leer y pensar y de ahí surgieron algunas de sus obras maestras.

Frivolidad: ¿qué sabor de helado me recomendarías para cuando se termine el de yogur con frutas del bosque que tengo en el congelador? ¡Que se me acaba pronto y no sé por cuál decidirme!

domingo, 13 de enero de 2013

Leer el periódico

Pasados los días de vacaciones, las comidas y cenas y viajes y excesos, me encuentro con una mañana de domingo que puedo dedicar casi íntegramente a uno de mis placeres dominicales favoritos: leer el periódico.
Así de simple, sentarme cómodamente en el sofá, taza de café en mano (cuando vivía con mis padres solía ser a la hora del apertivo, en la mesa de la cocina) y portátil en el regazo. Sí, no es en papel, que es como más me gusta, pero no tengo dónde comprarlo cerca, así que la versión digital -enriquecida también los domingos, y si no fijaos a partir de ahora- también me vale.
Es cierto que, convaleciente de un nuevo episodio de anginas y con Clarita durmiendo a mi lado (se ha levantado muy débil y con vómitos, pobrecita mía, y no quiere más que dormir) es casi lo único que puedo hacer. Y, si no fuera por esto, porque ambas estamos enfermas, el cuadro sería idílico: hay nieve fuera, hace frío pero luce un sol de invierno que me encanta, y los chicos se han ido a disfrutar de esta mañana de domingo invernal para que nosotras podamos descansar y disfrutar del silencio. Y del periódico.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Caligrafía

Qué pena. Antes tenía una letra que me encantaba, no muy "de chica", redondita pero con personalidad. Creo. Sin embargo, con el paso de los años y horas y horas y horas de teclear, mi letra se ha arrugado y hecho fea y un poco agria. Me esfuero por enderezarla y darle forma y la redondez de antaño, pero nada, que no quiere. 
El esfuerzo es casi diario, y tiene el aliciente de que escribo tres diarios (ya sabéis, yo y los cuadernos): uno mío, otra para Tobias y otro para Clara (desde que me quedé embarazada de ambos).
Pero nada.
¿A alguien le ha pasado lo mismo? 
¿Alguien tiene algún truco para recuperar el esplendor de la caligrafía? (estoy dispuesta casi a cualquier cosa que no sean los cuadernillos Rubio, que aquí no hay y en ese mundo en que vivimos parecen cosa de otro siglo, cosa que, por otra parte, lo son)

¿El fin del mundo?

Se supone que iba a ser mañana, día 21/12/12. Pero en algunas partes de la tierra ya es 21 de diciembre y, una vez más, nada, no lo es. El fin del mundo, digo. 

Mientras espero al próximo (fin del mundo), disfruto hasta la médula de los preparativos para la Navidad. Este año mucho, muchísimo, más que otros años. Será porque los niños, al menos Tobias, se dan cuenta de que llega, y habla sin parar del árbol de Navidad, y busca los más bonitos y mejor iluminados cuando vamos por la calle, lleno del entusiamos que solo tienen los niños.
Será porque estoy más receptiva que otras veces a dejarme acariciar por las luces que adornan las calles, por la acción solidaria que organiza Studio Brussel; será porque este año estoy muy sensible al cambio de las estaciones, al tiempo, a que los días sean cada vez más cortos, más oscuros y muy caseros; será porque hace falta un refugio que nos salve de tanta tristeza, crisis y malas noticias; será porque (casi) es Navidad.

Sea por lo que sea consigo hacerle un hueco, un espacio de silencio, paz, calor, aquí dentro, que me permite aislarme de los estreses y prisas de estos úlimos días de locura examinativa y correccional en el trabajo. 
Una vez más, me sueno a mí misma a tópico, pero de verdad que me da igual. Al contrario, estoy contentísima con esta Navidad que llevo dentro, y por eso este año hemos comprado un árbol grande y de verdad con el que los críos y yo estamos super entusiasmados, hemos puesto un Belén y decorado un poquito el salón, me he quitado tiempo de otras cosas pendientes para salir una mañana a comprar algunos regalos (esta vez consciente de lo que quiero que signifiquen para las personas a las que quiero, no porque sí, porque toca, como tantas otras veces) y me he emocionado con la actuación de Tobias y los demás niños del cole en la función de Navidad del pasado martes.¡Si hasta me he bajado un cd de villancicos versión "indie" para poner en nuestras tardes caseras de juegos y libros y cocina! 

Así que, llena de este espíritu de verdad sincero y, si por lo que sea no puedo deseártelo en persona (o por teléfono, aunque sea): ¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!

lunes, 3 de diciembre de 2012

Tell me why

I don't like Mondays, tell me why, I don't like Mondays, tell me why...
http://www.youtube.com/watch?v=o2I84-A9duY

Yo sé por qué. Porque hemos tenido un estupendo fin de semana, con los niños, entre nosotros dos. Serie nueva, obras en casa, planto semillas con Tobias y vemos juntos cómo crecen, peluquería con él y Clara, mercado local, fiesta de Sinterklaas, familia a la que hacía tiempo que no veíamos. Muñeca nueva, grúa gigante, Janis en el coche, lluvia y frío fuera y nosotros bien calentitos dentro. 
Avanzamos con el patio (el sábado sí que pasamos frío, todo abierto mientras hacían las obras, pero improvisamos los juegos y la comida en nuestra habitación, un poco apretados, pero fue divertido), a nuestra casita le queda un poco menos para ser como queremos.
Risas con ellos, aunque también muuuuuuuucho cansancio el domingo por la tarde, así que enfados. Qué difícil es a veces educarles.
El tiempo, el frío, la primera agua nieve, los días hiper cortos, todo nos lleva a Navidad, así que lo último para lo que tengo cuerpo es para un lunes como el de hoy, estas dos semanas son intensísimas de trabajo.
Si no pueden ser vacaciones todavía, al menos que no sea lunes, menos aún un lunes tan largo...


sábado, 24 de noviembre de 2012

¿A qué huelen las cosas que no huelen?

¿Alguien se acuerda de ese anuncio de los noventa? No por el anuncio en sí, sino porque desde hace días, casi semanas, me ronda la cabeza un desasosiego: no sé a dónde van a parar los pensamientos que, una vez pensados, no hemos vuelto a poner en práctica.
Me explico con un ejemplo: hace un par de meses di una charla a un grupo de estudiantes de la universidad de Lovaina acerca de las distintas posibilidades de estudiar en España (hay muchísimas más que la Erasmus)
El caso es que llevaba preparando, y con ganas, esas charla varios días. Cuando terminó, me di cuenta de que había olvidado decir algunas cosas, un par de anécdotas, una bromilla. Y, ahora, tantas semanas después, no recuerdo de qué se trataba. Esos pensamientos: ¿han desaparecido?
Igual que cuando anoto mentalmente ideas que quiero comentar en la mesa con Mathias, ya por la noche, al calor  de un vinito o una cervecilla, después de un día de trabajo. Generalmente no son trascendentes ni van a definir nuestra existencia, pero me da rabia cuando me doy cuenta que las he olvidado, que no recuerdo de qué artículo se trataba, o qué suceso o qué me llama la atención de una persona X que quería comentárselo a Mathias, o qué han dicho o hecho los niños que merece la pena rememorarlo unas horas después.
Imagino que será un mecanismo humano para no sobrecargar la memoria, que no se puede almacenar y recordar todo. ¿O sí?
¿Alguien ha pensado alguna vez en esto? ¿Habrá pelis o libros o ensayos que hablen sobre ello?
Una última conclusión: me ocurre lo mismo con el blog, casi a dirario tengo ideas y temas sobre los que quiero escribir, y casi a diario por múltiples razones no puedo sentarme a hacerlo, de modo que esas ideas se me van,  se borran, desaparecen. Me da mucha pena.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Primer día de cole

Ya está, hoy ha sido tu primer día en el cole, Tobias. Bueno, medio día, esta semana tienes la suerte de que mamá ha removido Roma con Santiago para quedarse en casa durante el día y poder llevarte y recogerte y que puedas venir a comer a casa y echarte la siesta. Muchos papás nos habían dicho que los primeros meses estáis muy cansados, que son muchas emociones y experiencias nuevas y vuestros cuerpecitos necesitan mucho descanso para asimilarlo todo.
¡Ha sido todo un éxito! No has llorado nada de nada y, cuando por fin hemos entrado en la clase (hoy, excepcionalmente, podía llevarte hasta tu clase, igual que los papás de los otros 11 niños que también empezaban hoy en párvulos) sin problemas te has quitado tu solo el abrigo, sabías ya dónde colgarlo junto con tu mochila (tu símbolo es el globo) y te has ido directo a jugar, hala, adiós, mamá.
Toda orgullosa me he venido a casa pensando en ti, en lo personajito que eres, con tu mochilita, tu gorro y tu bufanda, tan grande ya que vas al cole y, al tiempo, tan pequeñito todavía. 
No, no he llorado, no te preocupes, estaba (estoy) tan orgullosa de ti, ¡cómo podría llorar, al contrario!
La mañana se me ha quedado en nada, cortísima, y cuando me he dado cuenta tenía que salir otra vez a buscarte. Madre total, esperando a la puerta del cole a poder entrar para comerte a besos. Madre total, de charleta con otras madres haciendo tiempo (claro, he llegado demasiado pronto, pero es que además tenía que inscribir, YA!, a Clarita, Dios, acabo de dejar  a uno y ya tengo que empezar a pensar en dejar a la otra...) hasta que ha sonado la sirena.
Y ahí estabas, super obediente, sentado en el banco con los otros niños hasta que llegara mamá, tan mayor, tan pequeñito aún...Uf, se me ha salido el corazón por la boca, qué sensación más increíble! Y desde que me has visto hasta que has llegado a casa no has parado de contarme lo que has hecho, lo que ha pasado en esas poquitas horas -seguro que para ti han sido larguísimas-: que si una canción, que habéis tomado leche, que te has comido el plátano que llevabas para el recreo, que has salido fuera en el recreo, que dos niños iban corriendo y se han caído al suelo y se han hecho daño, que no sé qué de un camión y un tren y los coches, que habéis leído un libro, que tú no te sabías la canción, que has hecho pipí en el wáter con la juf (seño) Ann, que, que, que...tanta emoción que por el camino te has hecho pipí en los pantalones ;-)
Ahora duermes, después de ponerte morado con la comida que te ha hecho mamá, acelerado todavía, sin parar de hablar mientras comías. Después de comer, mientras yo recogía, todavía tenías energía para correr y montar en bici por el salón y saltar en el sillón y subir las escaleras a cuatro patas, uf! Yo creo que estabas ya tan pasado de rosca, con tantas emociones, que todo eso tenía que salir por algún sitio.
Por eso ahora estás recuperándote de todo lo que has vivido hoy. Ha sido un gran paso para ti, pero aún más para tu papá y para mí. Tu primer día de cole, nunca lo olvidaré. Por eso te escribo, para que algún día tú también puedas leer cómo fue el primer día de los muchos años que te esperan en el colegio...
Y, sí, claro, cómo no, te he hecho fotos. ¡Y no era yo la única cámara en mano esta mañana en el patio!

miércoles, 24 de octubre de 2012

Scrabble

A veces me da un poco de vergüenza escribir entradas frívolas sabiendo lo que está pasando ahí afuera. Una abre el periódico y tiene que esforzarse por no echarse las manos a la cabeza y poner el grito en el cielo.
Pero luego el angelito (o el demonio del otro lado) me dice que bueno, que no podemos estar siempre tristes y afligidos, que hay mucha crisis y la vida es una mierda para muuuuuuuuuuuuucha gente, sí, pero también hay derecho a relajarse y echarse una sonrisa de vez en cuando. Nunca he estado muy de acuerdo con eso del valle de lágrimas...
En fin, al grano con la entrada frívola: ayer uno de mis alumnos me sorprendió, en medio de un ejercicio, preguntándome cuántos puntos vale la q (¿o es qu?) en el Scrabble español. Que si valía muchos puntos porque, según él, es muy frecuente. 
Para mi vergüenza (últimamente estoy vergonzosa, sí) tuve que contestarle que hace años -no miento- que no juego al Scrabble, pero que lo averiguaría y se lo diría en la próxima clase, el martes próximo.
Como no tengo ningún Scrabble en casa, alguien de allá va a tener que echarme una mano, y por ende resolver la duda existencial de mi alumno. 
A cambio, propongo enmendarme y jugar como una loca en Navidad, cuando vaya por allí de nuevo.Con especial atención a la q, o qu. Y entreteneros con más cosillas que tengo aquí apuntadas en mi cuaderno de tapas rojas esperando desde hace días para salir al ciberespacio en forma de entrada de blog.
¡Gracias por vuestra colaboración!

lunes, 22 de octubre de 2012

No comments


Vaya joyita que nos encontramos el otro día de casualidad, uf...

miércoles, 17 de octubre de 2012

Yonqui

Junkie.
Pensaréis que voy a escribir sobre series, ja,ja, pero no. 
El otro día leí en el periódico que una conocida locutora de radio de aquí, cuando dejó de fumar, se puso a correr. Sí, típico, a hacer footing, que decimos nosotros. Ella no era nada deportista, pero se enganchó tantísimo que ahora corre maratones y todo. Contaba en su entrevista que sus días no son completos si no sale a correr y que, por muy lleno y estresante que sea su día, saca de donde sea un ratito para ello, y se siente mucho mejor, menos cansada, más fuerte física y mentalmente.
Vale, no me ha dado por correr, dudo que nunca me dé por ahí, siempre lo he odiado. En el cole era la penúltima o antepenúltima cuando había carrera, según hubiera uno o dos gorditos en clase (es cruel, pero era así), no me llegaba el aire y sudaba como un pollo a los 50 metros. Daba igual que fuera fondo o velocidad, que no,no era  lo mío. Asi que no, no me voy a poner a correr a mis 30.
Lo que me está enganchando mogollón es el yoga, y en el fondo hasta me jode un poco que se esté poniendo de moda ahora, pero eso es harina de otro costal.
A lo que voy es al grado de adicción que tengo: solo hay clase los lunes por la tarde. Hoy, que trabajo en casa por cambios de horario, llevo varias horas soñando con que ojalá hubiera clase de yoga. Sí, podría hacer los ejercicios en casa por mi cuenta, pensaréis, pero no es lo mismo. Menos aún sin la voz o las instrucciones del profe, o sin la música de sitar que nos puso el otro día, uf. A lo más que llego es a Radiohead, que vamos a verlos en concierto mañana por la noche (esto se merecería otra entrada), y a escribir para lanzar la pregunta al aire: ¿hay alguien más a quien el ocurra esto de estar enganchado a un deporte/afición? ¿Qué hacéis para superar el mono cuando no podéis practicarlo?
Mientras me contesta alguien haré como que trabajo para no pensar en que en este mismo momento me encantaría estar haciendo yoga.

lunes, 15 de octubre de 2012

Resaca

Resaca de elecciones municipales y provinciales a las que todos quieren dar un tinte de federales. En un lunes de otoño de postal, casi perfecto, las hojas ofrecen una hermosísima paleta de colores propios de esta época.
El paisaje que contemplo desde el tren en mi viaje de 80 km Gante-Lovaina no puede ser más inspirador y equilibrado. ni una nube en el cielo, bucólico, el verde de algunos prados contrasta con los ocres, pardos, amarillos, naranjas, burdeos de los árboles. Bruma suave, me siento cerca de un estado alfa, zen, en paz, como quiera llamársele.  Qué pena no poder sacar una foto decente desde el tren con el móvil y no tener la cámara a mano.
Un 15 de octubre, tengo la sensación de encontrarme justo en el epicentro de esta estación. Con la temperatura justa, ni mucho frío ni mucho calor.
Decía que lunes casi perfecto, y el casi era el hecho de haber tenido que venir a trabajar. Por otra parte, si no hubiera venido no habría vivido estas sensaciones así que, vaya, es un lunes perfecto.