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miércoles, 13 de noviembre de 2013

Más conciencia de esa

De la lingüística. Sí, sí, otra vez. Tobias, otra vez. Y me he quedado tan con la boca abierta que no he sabido cómo reaccionar ni qué decirle hasta pasados un par de minutos. Porque la que me ha soltado me la esperaba, no sé, con 15 o 16 primaveritas, pero no con 3 y pico. El jodío.
Resulta que muchos miércoles por la tarde, con eso de que no hay cole, una nena de su clase y él juegan juntos, o bien en nuestra casa o bien en la de ella.
Hoy toca (lo digo en presente porque todavía rondan por aquí, la anécdota que voy a contaros es de hace media hora escasa) aquí. Y estaba dándoles la merienda a los angelitos haciendo equilibrios entre el español y el neerlandés. Que bastante cacao mental tengo yo decidiendo en qué hablarles a mis hijos cuando hay otros niños delante -por ejemplo, en el colegio- a los que estoy hablando en neerlandés.
Hasta ahora más o menos había encontrado la fórmula, repitiendo todo en los dos idiomas, una vez para los otros nenes y otra para mi prole. O eso creía yo.
Estaba siguiendo yo muy ufana a mi yo traductor cuando, de repente, Tobias, en neerlandés, mientras yo le hablaba a su amiguita, va y me suelta: "Nee, mama, doe dat niet, je spreekt niet goed Nederlands" (en cristiano: "No, mamá, no hagas eso, que no hablas bien neerlandés"). Vamos, que ma ha hundido en la miseria este hijo mío, sangre de mi sangre.
Cría cuervos...

jueves, 19 de septiembre de 2013

I want you

Es verdad que si lo dice Bob Dylan así, pues suena muy bien. Tan bien que en español no tenemos ninguna expresión ni remotamente tan redonda, sintética, directa y asertiva (yo, yo y yo) como los anglosajones. 
¿Os imagináis a Bob Dylan diciendo algo tan largo como "¿Tengo ganas de sexo contigo?" "¿Quiero hacerte el amor?" (qué cursi, madreeeee) o la muy soez "Quiero f..... contigo" (desde siempre he odiado este verbo, me suena fatal, fatal, fatal, nunca me lo oiréis decir ni me lo veréis escribir, lo juro).
Vamos, que no, ¿verdad?
Yo, defensora declarada del español y de su difusión por el mundo, tengo quer admitir que en esto el inglés me convence mucho más. A veces ser directo, conciso y pragmático tiene sus ventajas. Incluso si se trata de sexo.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Qué hace una mamá filóloga con dos hijos bilingües

Pues, básicamente, observar, anotar y constatar la evolución y toma de conciencia lingüística que, poco a poco, van adquiriendo mis polluelos.
¿Toma de conciencia de qué? Joder, Lydia, vale que seas malhablada, pero insultar así a la sangre de tu sangre...
Que no, a ver, que no es ningún insulto, dejazme que me explique.

Tobias ha pasado ya por la fase de "mamá dice pan, papá dice 'brood'", e, incluso, "papá dice, 'tafel', ¿cómo dice mamá?". Ha llegado a hacer de traductor/intérprete este verano cuando estaban aquí mi madre y mi hermana y Clara les hablaba en su propia lengua (que se acerca peligrosamente al neerlandés, lo admito). De hecho, en momentos en que Clara no para de berrear -sea en el idoma que sea- y Mathias y yo tratamos de ignorarla deliberadamente, Tobias hace de intermediario lingüístico/hermano mayor: "Mamááááá, mamáááá, que Clara quiere chupete/chocolate/un helado/jugar/ver dibujos aunque no sea la hora/mandaros a tomar por c....".
Un traductor en potencia tengo en casa, para orgullo y regocijo de su madre, cual gallina clueca.
Hasta aquí mi entusiamo, porque resulta que el señor empieza a ser una personita y tener su personalidad y, ay, preferencias. 
La semana pasada pasó varios días el nene con su abuela, y uno de ellos se lo llevó a la playa, a pasar el día con su hermano y su cuñada (de mi suegra, la abuela de Tobias, se entiende). Resulta de que la cuñada -Patricia, se llama, así ahorramos letra, espacio y explicaciones de las relaciones de parentesco- es profesora de italiano, y muy mona ella quiso hacer sus averiguaciones con Tobias.
"Vamos a ver, Tobias" (todo esto en español, muy mona ella, que algo chapurrea por aquello del italiano), "¿qué es lo que habla mamá, español o neerlandés?" "Español", respondió él, muy ufano, aparentemente. "¿Y papá?" "Nederlands", dijo él. "Y tú, Tobias, ¿tú hablas español, verdad?" "¡Neen, neen-dijo él- ik spreek Nederlands!" (sin traducción).
Vaya, que el niño ha decidido adquirir conciencia lingüística. Hay que joderse.
Voy a tener que someterle a un curso de inmersión lingüística a base toneladas de tortilla (que le vuelve loco), jamón, lentejas, chorizo, arroz con leche, croquetas y demás exquisiteces patrias para reconducirle por el buen camino...