Mostrando entradas con la etiqueta Otro más en la familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Otro más en la familia. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de noviembre de 2013

Otro regalo (para Tobias y Clara)

Tobias, Clara, no sé si algún día leeréis esto. Ojalá que sí, como tantas otras cosas que os escribo. Quiero que sepáis quién es ahora, quién era vuestra madre cuando tenía 27,28,29, 30,31...
Con qué soñaba, qué sentía, qué me preocupaba, qué me emocionaba, qué me hacía reír o llorar o enfurecerme. Qué música escuchaba o qué comida cocinaba.
Ahora es el presente, y os cuento con qué sueño, qué siento, qué me preocupa, qué me emociona, qué me hace reír o llorar o enfurecerme. Qué música escucho o qué comida cocino. 
Aquí, en el blog, o en los diarios que cada uno de vosotros tenéis.

Esta canción me hace pensar en vosotros (aunque se llame "Son"), os la dejo aquí para que la escuchéis y la leáis. Uno de mis pequeños regalos para vosotros, algo de la música que ahora escucho y me emociona y hace que se me ponga la piel de gallina. 

Sois mi vida.

http://www.youtube.com/watch?v=czFKsD3GbR8

And if you follow me son
The window wrap around you
Carry from the ground
You will never be alone

You wait one turn to sunlight
That's falling on a girl
You're still inside the world

She's reading books from empty women
They're givin' beauty tips from empty hips

And how is the water of the rain
And how is the air of the wind
And how are the arms of your mother
She's holding you in

Watch them as they try to fly their kites inside their bedrooms
That were only built for drinking
Your thoughts they never lasted long when you were under the sky
Above it you can hold a thought forever

And how is the water of the rain
And how is the air of the wind
And how are the arms of your mother
She's holding you in

And how is the water of the rain
And how is the air of the wind
And how are the arms of your mother
She's holding you in


...Y perdón por la sobredosis de "The National" de estos meses. Entre tanto ya me conocéis un poco, y sabéis que cuando algo me apasiona no puedo dejarlo, recorre mis días, semanas y meses y necesito contagiar a otros ☺

lunes, 25 de marzo de 2013

Brillo en la mirada

Aunque suene a título cursi de película barata de Hollywood (traducido al español) o a letra de canción de Justin Bieber (como mínimo) es lo que descubro últimamente todos los días en los ojos de Tobias y Clara.
Ayer ya fue increíble. Celebramos el 3° cumpleaños de Tobias y el entusiasmo con el que reaccionaban a TODO, literalmente todo, es casi imposible de poner en palabras.
Lo que se dice de la ilusión de un niño y que los adultos perdemos, pues eso. Otros lo han dicho mucho antes y mucho mejor que yo. Así que me limito a compartir la energía y la alegría que los ojos de mis hijos me han transmitido este fin de semana cuando veían caer los copos de nieve (Clara) o cada vez que alguien tocaba el timbre (Tobias) porque venía a la fiesta.
Por no hablar de los globos, el papel de regalo, la impaciencia por abrir cada paquete, soplar las velas o que les dejásemos comer patatas fritas. Por un momento pensé que les iba a dar algo, que no podrían soportar tanta emoción y entusiasmo, de verdad. 
Son un milagro mis dos torbellinos. Como tantas otras cosas que me han ocurrido en estos tres años, sé que nunca voy a olvidar ese brillo suyo en la mirada.

lunes, 21 de mayo de 2012

La mano que mece la cuna

Mis manos no mecen tu cuna, porque no es como esas antiguas que se mueven, que se mecen. Sin embargo, mis manos te sacan de la cuna por la mañana, te cambian el pañal, te visten, te peinan, te perfuman y te quitan las legañas. Mis manos preparan tu leche, y te dan el biberón mientras secan las lágrimas derramadas mientras llorabas de hambre y de impaciencia (¡toda una noche sin comer, cómo voy a tener paciencia, y cómo puedes saber tú que tengo hambre si no lloro!)
Con mis manos hago tu comida, te acaricio, te mido la temperatura si tienes fiebre, te baño y te corto las uñas, te ayudo a zafarte de Tobias que, en su entusiasmo por jugar contigo, no se da cuenta de que te hace daño.
Mis manos mueven los muñecos que tanto te hacen reír, os ponen los dibujos que tanto os entusiasman antes de ir a dormir, pasan las páginas de los libros que te gusta ver y tocar. Uso mis manos para sostenerte ahora que quieres ponerte de pie y ver el mundo desde otra perspectiva, para arroparte cuando te destapas por la noche, para hacerte cosquillitas en la nuca y en la espalda cuando te echas, cansada, sobre mi regazo, para cepillarte esos dos dientecillos de ratona que te han salido.
Mis manos son el juguete que te metes en la boca para mordisquear cuando no quedan otros cerca , las que empujan el carrito cuando vamos a la calle o te dan un trozo de pan recientito de la panadería.
Sí, pequeña Clara, fueron mis manos las primeras que tocaron tu cabecita cuando apenas asomabas al mundo (la ginecóloga, muy energética ella que, en su entusiasmo, me cogió la mano y me obligó, "¡Toque, toque, que ya está aquí, tanto pelo!" Literal), las mismas que ahora teclean y se emocionan al recordar lo maravilloso que es el mundo desde que tú existes.

Por tu primer cumpleaños, te regalo mis manos, las mismas que han hecho todo esto en tan solo un año, las mismas que antes ya lo hacían por tu hermano, las mismas que seguirán haciendo todo esto (y muuuuuucho más) por ti el resto de tu vida.
Espero que te guste mi regalo, Clara, mi muñeca de ojos grandes.

Clara, 10/6/2011

martes, 1 de marzo de 2011

Niñas, niñas, niñas

Una más en el mundo, a partir de junio. Sí, sí, sí, una niña Vandecasteele Fernández.
Uan compañera de juegos para Tobias, una princesita para su papá, otra chica más en casa para hacer alianza con su mamá.
Women's power!

viernes, 11 de febrero de 2011

Algo sigue creciendo dentro

Hace ya tiempo que siento cómo te mueves ahí dentro. Y ayer lo notó tu padre por primera vez. Qué emoción tan indescriptible, igual a la que sentimos con tu hermano Tobias.
Ya sé lo que es estar embarazada, los cambios que sufre el cuerpo, las emociones, las incomodidadesy molestias, lo que no puedo comer y los antojos graciosos que me dan, los miedos que me asaltan de vez en cuando. Es todo igual, pero es distinto. Tú eres ya distinto. O distinta, según tu padre. El viernes que viene lo sabremos, no tengo paciencia para esperar una semana entera.
Cuando miro a Tobias, que dentro de nada cumple un añito, me digo que no lo hemos hecho tan mal al fin y al cabo, que es un niño feliz y alegre que nos completa. Entonces me tranquilizo y pienso que contigo será igual, que seguro que crecerás sano/a y feliz y, cuando quiera darme cuenta, estaré pensando en cómo celebrar tu primer cumpleaños.
Pero me da miedo no estar a la altura, no tener energía suficiente para los dos, no saber daros lo que necesitáis en el momento en que lo necesitáis. Y no me refiero a comida o juguetes, sino a amor, atención, oportunidad de ser vosotros mismos, de crecer y sentir que estamos a vuestro lado y, al mismo tiempo, que os dejamos libertad para llegar a ser quienes vosotros queráis llegar a ser; me da miedo no encontrar el punto intermedio entre ser madre y ser Lydia, convertirme en una madre posesiva y aburrida que sólo vive para estar en casa y asfixia a sus hijos o, al contrario, una mujer más preocupada de sí misma y de divertirse o crecer egoístamente que de las personas que necesitan de ella, de sus hijos, padres, hermanos, marido.
Parece que notas que hablo de ti, que escribo sobre ti, y justo en este momento te mueves. Y yo ya te quiero.

Así que no sé cómo será el futuro, cómo me portaré, cómo me verás, qué imagen tendrás de mí, cuánto me querrás. Nos obstante, te prometo dos cosas:
- voy a darte lo mejor de mí misma, igual que hago ya con tu hermano Tobias. Y casi seguro que me equivocaré muchas veces, pero te juro que siempre será con la mejor de las intenciones.
- ya me estoy cuidando mucho, prestando atención a lo que como, a lo que duermo, yendo mucho a nadar para estar fuerte en el momento del parto; voy a preparar bien el tiempo que estaré de baja, hago los ejercicios que me enseñó la fisioterapeuta y, sobre todo, te tengo constantemente en mente, como un nuevo motor (y sois ya tres, papá, Tobias y tú) que me anima a levantarme cada día.

Aquí estoy para ti, amor. Soy tu mamá.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Tortilla de patatas y fanta de limón

El martes por la ncohe estaba dando clase y, a pesar de haber cenado tan sólo un ratillo antes, de repente me apetecía muchísimo tortilla de patatas (de la de mi madre, que no lleva cebolla; y es raro, porque a mí me gusta más con cebolla) y fanta de limón. Como lo cuento. Antojo puro y duro. No podía sacarme la imagen de la cabeza y el sabor del paladar y hasta tuve que esforzarme por seguir concentrada en la clase y no dejarme llevar por ese arrebato.
Por suerte para Mathias, cuando llegué a casa no me puse a hacer tortilla, ni le pedí que fuera a comprarme una fanta de limón, se me había pasado el antojo.
Al día siguiente seguía con esa idea en la cabeza, así que me puse a leer sobre los antojos durante el embarazo; porque lo de la tortilla lo entendía ( me flipa la tortilla, y no la como desde que fui a casa de mis padres hace tres semanas) pero...¿fanta de limón? ¿Por qué, si yo nunca he tomado fanta? Quiero decir, sí, claro que la he probado, pero no es que me guste especialmente, no soy muy aficionada a los refrescos ni nada por el estilo.
En fin, los antojos raros a veces son puros caprichos pero, muchas veces, resultan que son como señales del cuerpo que pide nutrientes que le faltan. Vale, la fanta no tiene nutrientes de ningún tipo, pero sí por lo visto sodio y bicarbonato. Y la tortilla, con su sal y todo, pues también tiene sodio, claro. Así que mi antojo tenía (tiene) una explicación más o menos científica: me falta sodio, por eso también me ha dado por las anchoas y las alcaparras y los cacahuetes salados. Mmmmmmmm, pizza con anchoas y alcaparras, quién la pillara...
Qué locura lo que puede llegar a hacer el cuerpo humano para dar vida a otro ser humano. Y qué sabia madre naturaleza, que inventó la fanta de limón y la tortilla de patata de mi madre.