martes, 5 de febrero de 2013

Para qué sirve una baja por enfermedad

Acabo de darle a la tecla de "Delete" cuando tenía la entrada casi terminada. Porque era la enésima lista de mis cosas, y ya está bien, que parece que no sé escribir si no es haciendo listas y con muchos paréntesis. 
En resumen: esta baja me está sirviendo para leer mucho, mil cosas, de todo tipo, desde artículos y libros para el trabajo, para el doctorado, para las clases, el periódico, blogs y más blogs, una novela ("The life of Pi"), artículos y columnas de opinión. En español pero también en neerlandés. Y a todo eso le añado vídeos, pelis, series, documentales, noticias, montajes chulos que la gente a la que le sobra el tiempo cualga en internet.
Y con todo ello hago un amalgama en mi cabeza desde hace una semana, reflexiono, lo mastico, lo rumio. Medito y extraigo mis propias conclusiones, en mi diario, en secreto, compartidas con Mathias, con mi madre o con amigos. 
Veo películas con los niños, sola, con Mathias.
Me surgen ideas para las clases, preguntas que quiero hacer a gente a mi alrededor.
Lleno la agenda -debería incluirlo entre mi lista de aficiones, hacer listas, rellenar agendas-, solamente como helado, yogur, puré de verdura y papilla de fruta.
Monto circuitos de trenes para Tobias, hacemos casas con bloques de Duplo, vuelvo a detenerme a pensar.
Viva lo "slow", que leí hace unos días en el periódico. Coloreo con Clara, si es que a lo que hace ella se le puede llamar colorear.
Navego por internet por el puro placer de hacerlo, busco belleza en fotos, en palabras, en viajes que quiero/queremos hacer. 
Como me duele tanto la garganta al hablar, intento comunicarme por otras vías, les escribo a Tobias y a Clara en sus diarios, escribo emails a amigos que están lejos y de los que hace tiempo que no sé nada, salgo a la calle y me detengo en las palabras que pronuncian otros.

Mi director de tesis me recomendó hace justo una semana que me guardara el zen para después de la operación, que con tanto dolor iba a necesitarlo. Él sabía de lo que hablaba, le operaron de lo mismo hace dos años. Inconscientemente, esa frase, sin saber muy bien qué significa (lo del "zen" me parece un concepto vago, abstracto y poco realista en mi vida de madre trabajadora-rabo de lagartija de dos niños pequeños, adorables pero que no paran), se me ha quedado dentro, y me siento muy bien conmigo misma. Mentalmente, se entiende.

Creo que es porque no tengo estrés, ni voy todo el día a la carrera para llegar al tren, a dar mi clase, a recoger a Tobias del cole o a Clara de la guarde. No tengo que ir a ninguna parte, ya ESTOY ahí.
Estar, no ir.

Aún tengo cosas pendientes en mi lista (sí, otra lista), pero todo llegará, tengo varios días de baja por delante y una calma interior como no tenía desde hace mucho, pero mucho, tiempo. Perderé varios kilos, pero estoy ganando en muchas cosas que perseguía desde hace tiempo. Y ahora entiendo a esos escritores que, durante un período de convalencencia, se inflaron a leer y leer y leer y pensar y de ahí surgieron algunas de sus obras maestras.

Frivolidad: ¿qué sabor de helado me recomendarías para cuando se termine el de yogur con frutas del bosque que tengo en el congelador? ¡Que se me acaba pronto y no sé por cuál decidirme!

domingo, 13 de enero de 2013

Leer el periódico

Pasados los días de vacaciones, las comidas y cenas y viajes y excesos, me encuentro con una mañana de domingo que puedo dedicar casi íntegramente a uno de mis placeres dominicales favoritos: leer el periódico.
Así de simple, sentarme cómodamente en el sofá, taza de café en mano (cuando vivía con mis padres solía ser a la hora del apertivo, en la mesa de la cocina) y portátil en el regazo. Sí, no es en papel, que es como más me gusta, pero no tengo dónde comprarlo cerca, así que la versión digital -enriquecida también los domingos, y si no fijaos a partir de ahora- también me vale.
Es cierto que, convaleciente de un nuevo episodio de anginas y con Clarita durmiendo a mi lado (se ha levantado muy débil y con vómitos, pobrecita mía, y no quiere más que dormir) es casi lo único que puedo hacer. Y, si no fuera por esto, porque ambas estamos enfermas, el cuadro sería idílico: hay nieve fuera, hace frío pero luce un sol de invierno que me encanta, y los chicos se han ido a disfrutar de esta mañana de domingo invernal para que nosotras podamos descansar y disfrutar del silencio. Y del periódico.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Caligrafía

Qué pena. Antes tenía una letra que me encantaba, no muy "de chica", redondita pero con personalidad. Creo. Sin embargo, con el paso de los años y horas y horas y horas de teclear, mi letra se ha arrugado y hecho fea y un poco agria. Me esfuero por enderezarla y darle forma y la redondez de antaño, pero nada, que no quiere. 
El esfuerzo es casi diario, y tiene el aliciente de que escribo tres diarios (ya sabéis, yo y los cuadernos): uno mío, otra para Tobias y otro para Clara (desde que me quedé embarazada de ambos).
Pero nada.
¿A alguien le ha pasado lo mismo? 
¿Alguien tiene algún truco para recuperar el esplendor de la caligrafía? (estoy dispuesta casi a cualquier cosa que no sean los cuadernillos Rubio, que aquí no hay y en ese mundo en que vivimos parecen cosa de otro siglo, cosa que, por otra parte, lo son)

¿El fin del mundo?

Se supone que iba a ser mañana, día 21/12/12. Pero en algunas partes de la tierra ya es 21 de diciembre y, una vez más, nada, no lo es. El fin del mundo, digo. 

Mientras espero al próximo (fin del mundo), disfruto hasta la médula de los preparativos para la Navidad. Este año mucho, muchísimo, más que otros años. Será porque los niños, al menos Tobias, se dan cuenta de que llega, y habla sin parar del árbol de Navidad, y busca los más bonitos y mejor iluminados cuando vamos por la calle, lleno del entusiamos que solo tienen los niños.
Será porque estoy más receptiva que otras veces a dejarme acariciar por las luces que adornan las calles, por la acción solidaria que organiza Studio Brussel; será porque este año estoy muy sensible al cambio de las estaciones, al tiempo, a que los días sean cada vez más cortos, más oscuros y muy caseros; será porque hace falta un refugio que nos salve de tanta tristeza, crisis y malas noticias; será porque (casi) es Navidad.

Sea por lo que sea consigo hacerle un hueco, un espacio de silencio, paz, calor, aquí dentro, que me permite aislarme de los estreses y prisas de estos úlimos días de locura examinativa y correccional en el trabajo. 
Una vez más, me sueno a mí misma a tópico, pero de verdad que me da igual. Al contrario, estoy contentísima con esta Navidad que llevo dentro, y por eso este año hemos comprado un árbol grande y de verdad con el que los críos y yo estamos super entusiasmados, hemos puesto un Belén y decorado un poquito el salón, me he quitado tiempo de otras cosas pendientes para salir una mañana a comprar algunos regalos (esta vez consciente de lo que quiero que signifiquen para las personas a las que quiero, no porque sí, porque toca, como tantas otras veces) y me he emocionado con la actuación de Tobias y los demás niños del cole en la función de Navidad del pasado martes.¡Si hasta me he bajado un cd de villancicos versión "indie" para poner en nuestras tardes caseras de juegos y libros y cocina! 

Así que, llena de este espíritu de verdad sincero y, si por lo que sea no puedo deseártelo en persona (o por teléfono, aunque sea): ¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!

lunes, 3 de diciembre de 2012

Tell me why

I don't like Mondays, tell me why, I don't like Mondays, tell me why...
http://www.youtube.com/watch?v=o2I84-A9duY

Yo sé por qué. Porque hemos tenido un estupendo fin de semana, con los niños, entre nosotros dos. Serie nueva, obras en casa, planto semillas con Tobias y vemos juntos cómo crecen, peluquería con él y Clara, mercado local, fiesta de Sinterklaas, familia a la que hacía tiempo que no veíamos. Muñeca nueva, grúa gigante, Janis en el coche, lluvia y frío fuera y nosotros bien calentitos dentro. 
Avanzamos con el patio (el sábado sí que pasamos frío, todo abierto mientras hacían las obras, pero improvisamos los juegos y la comida en nuestra habitación, un poco apretados, pero fue divertido), a nuestra casita le queda un poco menos para ser como queremos.
Risas con ellos, aunque también muuuuuuuucho cansancio el domingo por la tarde, así que enfados. Qué difícil es a veces educarles.
El tiempo, el frío, la primera agua nieve, los días hiper cortos, todo nos lleva a Navidad, así que lo último para lo que tengo cuerpo es para un lunes como el de hoy, estas dos semanas son intensísimas de trabajo.
Si no pueden ser vacaciones todavía, al menos que no sea lunes, menos aún un lunes tan largo...


sábado, 24 de noviembre de 2012

¿A qué huelen las cosas que no huelen?

¿Alguien se acuerda de ese anuncio de los noventa? No por el anuncio en sí, sino porque desde hace días, casi semanas, me ronda la cabeza un desasosiego: no sé a dónde van a parar los pensamientos que, una vez pensados, no hemos vuelto a poner en práctica.
Me explico con un ejemplo: hace un par de meses di una charla a un grupo de estudiantes de la universidad de Lovaina acerca de las distintas posibilidades de estudiar en España (hay muchísimas más que la Erasmus)
El caso es que llevaba preparando, y con ganas, esas charla varios días. Cuando terminó, me di cuenta de que había olvidado decir algunas cosas, un par de anécdotas, una bromilla. Y, ahora, tantas semanas después, no recuerdo de qué se trataba. Esos pensamientos: ¿han desaparecido?
Igual que cuando anoto mentalmente ideas que quiero comentar en la mesa con Mathias, ya por la noche, al calor  de un vinito o una cervecilla, después de un día de trabajo. Generalmente no son trascendentes ni van a definir nuestra existencia, pero me da rabia cuando me doy cuenta que las he olvidado, que no recuerdo de qué artículo se trataba, o qué suceso o qué me llama la atención de una persona X que quería comentárselo a Mathias, o qué han dicho o hecho los niños que merece la pena rememorarlo unas horas después.
Imagino que será un mecanismo humano para no sobrecargar la memoria, que no se puede almacenar y recordar todo. ¿O sí?
¿Alguien ha pensado alguna vez en esto? ¿Habrá pelis o libros o ensayos que hablen sobre ello?
Una última conclusión: me ocurre lo mismo con el blog, casi a dirario tengo ideas y temas sobre los que quiero escribir, y casi a diario por múltiples razones no puedo sentarme a hacerlo, de modo que esas ideas se me van,  se borran, desaparecen. Me da mucha pena.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Primer día de cole

Ya está, hoy ha sido tu primer día en el cole, Tobias. Bueno, medio día, esta semana tienes la suerte de que mamá ha removido Roma con Santiago para quedarse en casa durante el día y poder llevarte y recogerte y que puedas venir a comer a casa y echarte la siesta. Muchos papás nos habían dicho que los primeros meses estáis muy cansados, que son muchas emociones y experiencias nuevas y vuestros cuerpecitos necesitan mucho descanso para asimilarlo todo.
¡Ha sido todo un éxito! No has llorado nada de nada y, cuando por fin hemos entrado en la clase (hoy, excepcionalmente, podía llevarte hasta tu clase, igual que los papás de los otros 11 niños que también empezaban hoy en párvulos) sin problemas te has quitado tu solo el abrigo, sabías ya dónde colgarlo junto con tu mochila (tu símbolo es el globo) y te has ido directo a jugar, hala, adiós, mamá.
Toda orgullosa me he venido a casa pensando en ti, en lo personajito que eres, con tu mochilita, tu gorro y tu bufanda, tan grande ya que vas al cole y, al tiempo, tan pequeñito todavía. 
No, no he llorado, no te preocupes, estaba (estoy) tan orgullosa de ti, ¡cómo podría llorar, al contrario!
La mañana se me ha quedado en nada, cortísima, y cuando me he dado cuenta tenía que salir otra vez a buscarte. Madre total, esperando a la puerta del cole a poder entrar para comerte a besos. Madre total, de charleta con otras madres haciendo tiempo (claro, he llegado demasiado pronto, pero es que además tenía que inscribir, YA!, a Clarita, Dios, acabo de dejar  a uno y ya tengo que empezar a pensar en dejar a la otra...) hasta que ha sonado la sirena.
Y ahí estabas, super obediente, sentado en el banco con los otros niños hasta que llegara mamá, tan mayor, tan pequeñito aún...Uf, se me ha salido el corazón por la boca, qué sensación más increíble! Y desde que me has visto hasta que has llegado a casa no has parado de contarme lo que has hecho, lo que ha pasado en esas poquitas horas -seguro que para ti han sido larguísimas-: que si una canción, que habéis tomado leche, que te has comido el plátano que llevabas para el recreo, que has salido fuera en el recreo, que dos niños iban corriendo y se han caído al suelo y se han hecho daño, que no sé qué de un camión y un tren y los coches, que habéis leído un libro, que tú no te sabías la canción, que has hecho pipí en el wáter con la juf (seño) Ann, que, que, que...tanta emoción que por el camino te has hecho pipí en los pantalones ;-)
Ahora duermes, después de ponerte morado con la comida que te ha hecho mamá, acelerado todavía, sin parar de hablar mientras comías. Después de comer, mientras yo recogía, todavía tenías energía para correr y montar en bici por el salón y saltar en el sillón y subir las escaleras a cuatro patas, uf! Yo creo que estabas ya tan pasado de rosca, con tantas emociones, que todo eso tenía que salir por algún sitio.
Por eso ahora estás recuperándote de todo lo que has vivido hoy. Ha sido un gran paso para ti, pero aún más para tu papá y para mí. Tu primer día de cole, nunca lo olvidaré. Por eso te escribo, para que algún día tú también puedas leer cómo fue el primer día de los muchos años que te esperan en el colegio...
Y, sí, claro, cómo no, te he hecho fotos. ¡Y no era yo la única cámara en mano esta mañana en el patio!

miércoles, 24 de octubre de 2012

Scrabble

A veces me da un poco de vergüenza escribir entradas frívolas sabiendo lo que está pasando ahí afuera. Una abre el periódico y tiene que esforzarse por no echarse las manos a la cabeza y poner el grito en el cielo.
Pero luego el angelito (o el demonio del otro lado) me dice que bueno, que no podemos estar siempre tristes y afligidos, que hay mucha crisis y la vida es una mierda para muuuuuuuuuuuuucha gente, sí, pero también hay derecho a relajarse y echarse una sonrisa de vez en cuando. Nunca he estado muy de acuerdo con eso del valle de lágrimas...
En fin, al grano con la entrada frívola: ayer uno de mis alumnos me sorprendió, en medio de un ejercicio, preguntándome cuántos puntos vale la q (¿o es qu?) en el Scrabble español. Que si valía muchos puntos porque, según él, es muy frecuente. 
Para mi vergüenza (últimamente estoy vergonzosa, sí) tuve que contestarle que hace años -no miento- que no juego al Scrabble, pero que lo averiguaría y se lo diría en la próxima clase, el martes próximo.
Como no tengo ningún Scrabble en casa, alguien de allá va a tener que echarme una mano, y por ende resolver la duda existencial de mi alumno. 
A cambio, propongo enmendarme y jugar como una loca en Navidad, cuando vaya por allí de nuevo.Con especial atención a la q, o qu. Y entreteneros con más cosillas que tengo aquí apuntadas en mi cuaderno de tapas rojas esperando desde hace días para salir al ciberespacio en forma de entrada de blog.
¡Gracias por vuestra colaboración!

lunes, 22 de octubre de 2012

No comments


Vaya joyita que nos encontramos el otro día de casualidad, uf...

miércoles, 17 de octubre de 2012

Yonqui

Junkie.
Pensaréis que voy a escribir sobre series, ja,ja, pero no. 
El otro día leí en el periódico que una conocida locutora de radio de aquí, cuando dejó de fumar, se puso a correr. Sí, típico, a hacer footing, que decimos nosotros. Ella no era nada deportista, pero se enganchó tantísimo que ahora corre maratones y todo. Contaba en su entrevista que sus días no son completos si no sale a correr y que, por muy lleno y estresante que sea su día, saca de donde sea un ratito para ello, y se siente mucho mejor, menos cansada, más fuerte física y mentalmente.
Vale, no me ha dado por correr, dudo que nunca me dé por ahí, siempre lo he odiado. En el cole era la penúltima o antepenúltima cuando había carrera, según hubiera uno o dos gorditos en clase (es cruel, pero era así), no me llegaba el aire y sudaba como un pollo a los 50 metros. Daba igual que fuera fondo o velocidad, que no,no era  lo mío. Asi que no, no me voy a poner a correr a mis 30.
Lo que me está enganchando mogollón es el yoga, y en el fondo hasta me jode un poco que se esté poniendo de moda ahora, pero eso es harina de otro costal.
A lo que voy es al grado de adicción que tengo: solo hay clase los lunes por la tarde. Hoy, que trabajo en casa por cambios de horario, llevo varias horas soñando con que ojalá hubiera clase de yoga. Sí, podría hacer los ejercicios en casa por mi cuenta, pensaréis, pero no es lo mismo. Menos aún sin la voz o las instrucciones del profe, o sin la música de sitar que nos puso el otro día, uf. A lo más que llego es a Radiohead, que vamos a verlos en concierto mañana por la noche (esto se merecería otra entrada), y a escribir para lanzar la pregunta al aire: ¿hay alguien más a quien el ocurra esto de estar enganchado a un deporte/afición? ¿Qué hacéis para superar el mono cuando no podéis practicarlo?
Mientras me contesta alguien haré como que trabajo para no pensar en que en este mismo momento me encantaría estar haciendo yoga.

lunes, 15 de octubre de 2012

Resaca

Resaca de elecciones municipales y provinciales a las que todos quieren dar un tinte de federales. En un lunes de otoño de postal, casi perfecto, las hojas ofrecen una hermosísima paleta de colores propios de esta época.
El paisaje que contemplo desde el tren en mi viaje de 80 km Gante-Lovaina no puede ser más inspirador y equilibrado. ni una nube en el cielo, bucólico, el verde de algunos prados contrasta con los ocres, pardos, amarillos, naranjas, burdeos de los árboles. Bruma suave, me siento cerca de un estado alfa, zen, en paz, como quiera llamársele.  Qué pena no poder sacar una foto decente desde el tren con el móvil y no tener la cámara a mano.
Un 15 de octubre, tengo la sensación de encontrarme justo en el epicentro de esta estación. Con la temperatura justa, ni mucho frío ni mucho calor.
Decía que lunes casi perfecto, y el casi era el hecho de haber tenido que venir a trabajar. Por otra parte, si no hubiera venido no habría vivido estas sensaciones así que, vaya, es un lunes perfecto.

viernes, 12 de octubre de 2012

De middag draait door

Por fin viernes. Por fin un viernes de trabajo en casa, nada de viajes, conferencias, congresos, coloquios. En casa.
De 12 a 1 mi programa favorito en la radio, algo así como "El mediodía pinchado por...": los oyentes envían sus sugerencias de canciones en función de referencias que la canción anterior les haya suscitado. Así, le gente usa su ialginación y su creatividad al máximo, y se les ocurren conexiones por el nombre d elos artistas, de las canciones, del álbum en el que aparece tal canción, su esposo/a, en fin, imposible contaros todas las sugerencias que a la gente se le ocurre.
Y es el único programa en que ahora ponen música de verdadera calidad, y en un mismo progrma (el de ayer) escuhas a Bob Marley, Ennio Morricone, Queens of the Stone Age, Louis Amstrong...
En el de hoy ya me he flipado y me he puesto a dar salto por la cocina lientras hacía la comida cuando he oído los primeros acordes de "Just a girl", de No Doubt. No sé si alguien recuerda esta canción (podéis ver el vídeo pinchando aquí: http://www.youtube.com/watch?v=PHzOOQfhPFg), pero era una de mis canciones favoritas con 17-18 años. Sí, el vídeo es una caca, pero la canción tiene mogollón de energía, y después de The Doors, Amy Winehouse, The Temptations, otra vez Queens of the Stone Age, en fin, que toda esa energía acumulada me ha empujado literalmente a dar botes por la cocina.
A saber cómo me habrá quedado la comida, pero al menos comparto un poco de esa energía que ahora me desborda para comenzar el fin de semana.


PD: ¡Esto es una locura, rozando el orgasmo! Justo le doy a "publicar" y van y ponen "Son of a preacher man" de Dusty Springfield, no podía dejarlo pasar y tenía que volver a "editar" para contároslo!!!!

lunes, 1 de octubre de 2012

Octubre

Día 1, lunes: no puede ser más redondo, ergo he de hacer como sea una pausa para escribir una entrada. Aunque sea caótica y rápida, intensa, condensada, como lo están siendo estas últimas semanas.
Sol, colores del otoño, ropa, comida, costumbres que son ya las de esta época del año. Allá lejos quedó el verano, y el comienzo del nuevo curso académico ya no es comienzo, es pasado.
Congresos y viajes, Gerona, el Cervantes de Bruselas. Mañana de domingo para niños bilingües, "Lo que esconde tu nombre", "Un cuento chino".
Amigos amarillos. 25S, 29S: preguntas en el trabajo, el tema de conversación inevitable en los círculos en los que me muevo.
Vuelta al yoga de los lunes noche, noches frescas, noches toledanas, Tobias que no nos deja dormir.
Y el análisis de errores dando vueltas en la mente, entremezclado con Mad Men y los corpus de aprendices, liado con Prezi y Glogster, el dilema sobre twitter (ahí sigo, dándole vueltas), fiesta en la guardería.
Reencuentros, amigas que aparecen por sorpresa de Madrid en Lovaina (y qué bueno sabe el café cuando es así, de sorpresa), blogs inspiradores a mi alrededor, poesía en los ojos de mis hijos, ssss, jjjjj. Aliteración.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Se nota, se siente

El otoño (casi) está presente. Y todos los días tengo ideas para escribir, pero cosas cortitas, no me dan las horas ni los días para más.
Echo de menos el blog. Quema un poco por dentro y quiero contar las cosas que (se) me ocurren.
¿Solución? Anteayer recibí una invitación de mi hermana para seguirla en twitter, y se me encendió la luz. Quizá sea esta mi salida, mini-micro-nano blogging.
No es el rollo facebook, que le tengo un poco de manía. (¿en serio? Nunca me había dado cuenta...)
Creo que se puede ser creativa con ello, he visto cómo otros lo son.
Cada vez ms profes de ELE lo usan como herramienta en sus clases.
Las redes sociales son el futuro.
No debería quedarme "fuera" con tan solo 30 años, no soy una yaya. Si ahora ya me quedo fuera de juego, ¿qué pasará cuando Tobias y Clara sean adolescentes?
Estoy lejos de parte de mi familia y de muchos de mis amigos, y a veces les echo mucho de menos y quiero tenerles y que me tengan más cerca.

¿Tú que harías?

jueves, 30 de agosto de 2012

Un poco ingenuo

Pero me encanta el rollo, tengo debilidad por el buenrollismo, lo admito.
http://somostheposit.com/

Todos tenemos que tener (y los tenemos) defectos. Mejor si tienen algo de bueno intrínseco, digo yo, ¿no?

miércoles, 29 de agosto de 2012

Carta para Tobias y Clara

Quizá para otros padres sea algo más normal, pero nosotros nunca hemos estado tanto tiempo separados de vosotros.
Sí, en junio fuimos un fin de semana a Frankfurt, a la boda de Elmar y Claudia, y os quedatéis con memé, pero fueron solo dos días y medio. Esta vez, ya hemos superado ese "récord".
Con todo lo que está pasando en el mundo y yo que no puedo dejar de pensar en vosotros...
Sí, estáis estupendamente en casa de oma Rita, con su jardín que tiene un estanque con ranas, con la tele grande en la que podéis ver dibujos que aquí normalmente no podéis ver, sin tener que pegaros esos madrugones para llevaros a la guardería. De vacaciones, vaya.
Vuestras vacaciones tienen una razón de ser: estamos pintando la planta de arriba. Sí, claro, vuestra habitación, por supuesto, y también el despacho y el rellano. Está todo patas arriba, de modo que no podíais estar en casa, menos aún en una semana en que vuestra nueva guardería todavía no ha abierto. Y con ese olor a pintura, buf. En fin, que no.
La verdad es que nuestros días son larguísimos y muy intensos: trabajamos todo el día y, sobre las 18 o así, cuando ha terminado la jornada laboral, empieza la de pintura y bricolaje. Hasta las 21 o las 22, acabamos hechos polvo, con pintura hasta en el esófago, cenando algo rápido y a dormir. Caemos como filetes, no os podéis iamginar lo agotadores que son estos días.
Os escribo no solo para contaros nuestros avances pintureros, sino sobre todo para deciros que os echamos de menos. Mucho. No quiero ser madre llorona que no sabe estar ni 5 minutos sin sus hijos, pero la casa está tremendamente vacía y silenciosa sin vosotros dos. Sin los llantos de Clara porque no estoy todo el tiempo pegada a ella cual lapa. Sin las canciones en dos idiomas de Tobias y su correspondiente coreografía. Sin Bumba-Mickey Mouse-Baby Einstein y Pocoyo después de cenar y antes de ir a dormir. Sin vuestras incipientes peleas por el mismo juguete. Sin las prisas y carreras de las mañanas. Sin la risa de Clara cuando le hacemos pedorretas en la tripa o su manera de decir "papáááá" alargando mucho la última vocal y con carita de niña dulce. Sin los cuentos que me invento para vosotros cuando, ¡por fin!, estáis ya en la cama o el último beso que vamos a daros siempre antes de irnos a dormir nosotros...
Sé que lo estáis pasando bien, y me siento super orgullosa  de vosotros cuando cada tarde llamamos por teléfono y Tobias nos cuenta vuestras aventuras del día. Se me encoge un poco el corazón, pero luego pienso que es por vuestro bien, que queremos daros lo mejor y así no solo os damos una habitación más bonita y alegre, sino una semana de regalo con oma.
Pero os echo tanto de menos que, en vez de estar concentrada ahora preparando mis congresos y el tema del doctorado, aquí me tenéis, escribiendo esta carta, y deseando que llegue el viernes por la tarde para volver a tener la casa llena de vosotros.
Os quiero.

domingo, 26 de agosto de 2012

En qué ando metida últimamente

En qué andamos, mejor dicho.
En pintar la habitación d elos niños, poner alógenos en el baño, un espejo en el recibidor, buscar baldosas para el patio, tirar los trastos que se nos acumulan ahí, un par de muebles nuevos . Eso, en lo que a la casa se refiere. De momento, porque tenemos proyectos a inmediato, corto, largo y eterno plazo, ya se sabe cómo va esto de la casa.
En lanzar a Clara a andar de una vez, ella solita. Y que sea capaz de estar 30segundo seguidos (quitando los ratos en que duerme) sin estar cosida a su madre, uséase, servidora.
En preparar los ¡cuatro! congresos en los que nos han aceptado la comunicación con la que lanzamos el proyecto de investigación del doctorado. Cuatro en tres meses, mucho curro.
En el curso intensivo que daré durante tres semanas a principiantes-principiantes, pobrecitos, se cagan de miedo el primer día cuando se dan cuenta de que su profesora es nativa, y hasta el cuarto-quinto día ese miedo no desaparece en algunos. En otros, les dura hasta el final del curso. Pobrets.
En decidirme de una vez a ir a pedir precio por hacerme el tatuaje que quiero hacerme por mi 30 cumpleaños. Me da a mí que va a ser demasiado caro y que, con tanto gasto en la casa y d eprincipio de curso, no voy a poder permitírmelo, no de momento, al menos...
En terminarme el libro que Pepe me regaló por mi cumple y con el que me estoy destornillando, es divertidísimo.
En terminar de ver "The Good Wife" para poder desengancharnos de ella, yonkis, que somos unos yonkis.
En decidirme por si voto o no en las elecciones municipales de Bélgica el mes de octubre...

En esas andamos.


martes, 14 de agosto de 2012

Síndrome de vuelta al cole

Aunque ya se me va pasando, casi una semana después del regreso de las vacaciones (he tardado, lo sé), todavía me pasa un poco como los primeros días, como cuando volvíamos al cole en septiembre y casi se nos había olvidado escribir. Signo inequívoco de que las vacaciones han hecho el efecto que se espera de ellas, darme el merecido descanso, físico y mental.
Se me habían casi olvidado las contraseñas de las múltiples direcciones de correo electrónico, el pin del móvil se me olvidó por completo (por primera vez en mi vida tuve que recurrir al raro puk, no sé si a alguien le habrá pasado alguna vez) y ya no digamos el esfuerzo mental de recuperar las cosas donde las dejé, qué artículos estaba leyendo, qué clases tengo que preparar o cómo rematar el libro de español médico.
Cuando haya vuelto a la normalidad del todo será signo de que hay que volver a tomarse unas vacaciones, dejar el teclado, el ordenador, las estaciones y los trenes, y volver a la piscina, la terracita, las risas con amigos, los juegos con los niños. Hora de pensar en las siguientes...

martes, 17 de julio de 2012

La universidad en verano

Finales del mes de junio.
La universidad, vacía. De la gente de aquí, que se ha ido de vacaciones o de congresos. Vacía de estudiantes, vacía la biblioteca, los pasillos, los baños.
Por las mañanas hay que encender la fotocopiadora, la impresora, poner el café, cosas que siempre "están hechas" cuando llego al despacho (en otras épocas que no sea verano, se entiende), porque ya las ha hecho la secretaria del departamento.
Así que dan ganas de irse también, de dejar este edificio vacío, de que me dé el sol y haga calor y estar también de vacaciones.
Sin embargo, el comedor está lleno, se acaban las existencias, y nos cuesta encontrar una mesa para los cuatro gatos (literalmente, lo juro), que todavía estamos hoy en el departamento. De hecho, somos cuatro porque nos hemos juntado con la chica que queda de literatura y su novio que, si no, seríamos solo dos.
Seguimos en el comedor, y me doy cuenta de la gran cantidad de idiomas y aspectos distintos que veo, españoles, latinos, gente hablando en inglés, mogollón de chinos (están en todas partes, es increíble), indios, portugueses, de todo. Como yo, son gente que trabaja en la universidad, investigadores, que vienen a pasar una temporada aquí a investigar, en su tempo de vacaciones, a aprovechar la biblioteca, los despachos, la tranquilidad, el fresco que permite trabajar incluso en la hora de la sobremesa. Y entre esa gente, amigos que no paran de repetirte que no sabes lo afortunada que eres por poder estar, vivir y trabajar aquí, que mucho peor están ellos, que ya quisieran venirse aquí y ocupar encantados tu puesto.
De repente, me doy cuenta de que eso que toda esa gente viene buscando hasta aquí, tan lejos, lo tengo yo al alcance de la mano, silencio, despacho propio, una hermosísima biblioteca,  ninguna clase que dar, todo el día por delante para dedicarlo a mi investigación, a mis cosas de empolloncilla en un medio donde lo que mola es ser empolloncillo, je,je.
Desde mediados de junio me muero por un poco de sol y por montarme en un avión camino a Madrid, pero también entonces decidí que mis vacaciones empezaban ya, aquí, disfrutando de esto que tengo y que tanto vale.
Será cosa de empollones.

martes, 10 de julio de 2012

Época de pepino

En neerlandés existe una expresión para la época (generalmente en verano) en la que parece que no ocurre nada, como que no hay muchas noticias y, referido a los medios de comunicación, significa que es época de refritos, re-emisiones de programas ya emitidos, Tour de Francia, JJ.OO y demás deportes ideados para sestear durante la sobremesa.
Puede parecer que lo mismo le ha ocurrido a mi blog. Por suerte no he recurrido a refritos ni a programas casposos, y todo tiene un porqué. He estado muy concentrada preparando un libro de español para médicos, leyendo artículos para el doctorado, pintando la planta baja de la casa, organizando un poco material para la que será mi primera comunicación en un congreso en Gerona en septiembre y, desde hace un par de días, en fuera de juego por unas anginas, otra vez.
Pero ya está, me subo al carro de mi blog hasta el jueves que viene, y luego nos tomamos un respiro de tres semanitas en Madrid y luego en Asturias: buena comida, piscinita, excursioncillas por el monte, charletas en el porche de mis abuelos, hermanos, sobrinas, amigos, terraceo, siestas, lectura y, sobre todo, tiempo para mis niños, para disfrutar de lo inmediato, sin preocupaciones, sin estreses, sin horarios, sin agobios.
Vivan el pepino y su época.