viernes, 12 de octubre de 2012

De middag draait door

Por fin viernes. Por fin un viernes de trabajo en casa, nada de viajes, conferencias, congresos, coloquios. En casa.
De 12 a 1 mi programa favorito en la radio, algo así como "El mediodía pinchado por...": los oyentes envían sus sugerencias de canciones en función de referencias que la canción anterior les haya suscitado. Así, le gente usa su ialginación y su creatividad al máximo, y se les ocurren conexiones por el nombre d elos artistas, de las canciones, del álbum en el que aparece tal canción, su esposo/a, en fin, imposible contaros todas las sugerencias que a la gente se le ocurre.
Y es el único programa en que ahora ponen música de verdadera calidad, y en un mismo progrma (el de ayer) escuhas a Bob Marley, Ennio Morricone, Queens of the Stone Age, Louis Amstrong...
En el de hoy ya me he flipado y me he puesto a dar salto por la cocina lientras hacía la comida cuando he oído los primeros acordes de "Just a girl", de No Doubt. No sé si alguien recuerda esta canción (podéis ver el vídeo pinchando aquí: http://www.youtube.com/watch?v=PHzOOQfhPFg), pero era una de mis canciones favoritas con 17-18 años. Sí, el vídeo es una caca, pero la canción tiene mogollón de energía, y después de The Doors, Amy Winehouse, The Temptations, otra vez Queens of the Stone Age, en fin, que toda esa energía acumulada me ha empujado literalmente a dar botes por la cocina.
A saber cómo me habrá quedado la comida, pero al menos comparto un poco de esa energía que ahora me desborda para comenzar el fin de semana.


PD: ¡Esto es una locura, rozando el orgasmo! Justo le doy a "publicar" y van y ponen "Son of a preacher man" de Dusty Springfield, no podía dejarlo pasar y tenía que volver a "editar" para contároslo!!!!

lunes, 1 de octubre de 2012

Octubre

Día 1, lunes: no puede ser más redondo, ergo he de hacer como sea una pausa para escribir una entrada. Aunque sea caótica y rápida, intensa, condensada, como lo están siendo estas últimas semanas.
Sol, colores del otoño, ropa, comida, costumbres que son ya las de esta época del año. Allá lejos quedó el verano, y el comienzo del nuevo curso académico ya no es comienzo, es pasado.
Congresos y viajes, Gerona, el Cervantes de Bruselas. Mañana de domingo para niños bilingües, "Lo que esconde tu nombre", "Un cuento chino".
Amigos amarillos. 25S, 29S: preguntas en el trabajo, el tema de conversación inevitable en los círculos en los que me muevo.
Vuelta al yoga de los lunes noche, noches frescas, noches toledanas, Tobias que no nos deja dormir.
Y el análisis de errores dando vueltas en la mente, entremezclado con Mad Men y los corpus de aprendices, liado con Prezi y Glogster, el dilema sobre twitter (ahí sigo, dándole vueltas), fiesta en la guardería.
Reencuentros, amigas que aparecen por sorpresa de Madrid en Lovaina (y qué bueno sabe el café cuando es así, de sorpresa), blogs inspiradores a mi alrededor, poesía en los ojos de mis hijos, ssss, jjjjj. Aliteración.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Se nota, se siente

El otoño (casi) está presente. Y todos los días tengo ideas para escribir, pero cosas cortitas, no me dan las horas ni los días para más.
Echo de menos el blog. Quema un poco por dentro y quiero contar las cosas que (se) me ocurren.
¿Solución? Anteayer recibí una invitación de mi hermana para seguirla en twitter, y se me encendió la luz. Quizá sea esta mi salida, mini-micro-nano blogging.
No es el rollo facebook, que le tengo un poco de manía. (¿en serio? Nunca me había dado cuenta...)
Creo que se puede ser creativa con ello, he visto cómo otros lo son.
Cada vez ms profes de ELE lo usan como herramienta en sus clases.
Las redes sociales son el futuro.
No debería quedarme "fuera" con tan solo 30 años, no soy una yaya. Si ahora ya me quedo fuera de juego, ¿qué pasará cuando Tobias y Clara sean adolescentes?
Estoy lejos de parte de mi familia y de muchos de mis amigos, y a veces les echo mucho de menos y quiero tenerles y que me tengan más cerca.

¿Tú que harías?

jueves, 30 de agosto de 2012

Un poco ingenuo

Pero me encanta el rollo, tengo debilidad por el buenrollismo, lo admito.
http://somostheposit.com/

Todos tenemos que tener (y los tenemos) defectos. Mejor si tienen algo de bueno intrínseco, digo yo, ¿no?

miércoles, 29 de agosto de 2012

Carta para Tobias y Clara

Quizá para otros padres sea algo más normal, pero nosotros nunca hemos estado tanto tiempo separados de vosotros.
Sí, en junio fuimos un fin de semana a Frankfurt, a la boda de Elmar y Claudia, y os quedatéis con memé, pero fueron solo dos días y medio. Esta vez, ya hemos superado ese "récord".
Con todo lo que está pasando en el mundo y yo que no puedo dejar de pensar en vosotros...
Sí, estáis estupendamente en casa de oma Rita, con su jardín que tiene un estanque con ranas, con la tele grande en la que podéis ver dibujos que aquí normalmente no podéis ver, sin tener que pegaros esos madrugones para llevaros a la guardería. De vacaciones, vaya.
Vuestras vacaciones tienen una razón de ser: estamos pintando la planta de arriba. Sí, claro, vuestra habitación, por supuesto, y también el despacho y el rellano. Está todo patas arriba, de modo que no podíais estar en casa, menos aún en una semana en que vuestra nueva guardería todavía no ha abierto. Y con ese olor a pintura, buf. En fin, que no.
La verdad es que nuestros días son larguísimos y muy intensos: trabajamos todo el día y, sobre las 18 o así, cuando ha terminado la jornada laboral, empieza la de pintura y bricolaje. Hasta las 21 o las 22, acabamos hechos polvo, con pintura hasta en el esófago, cenando algo rápido y a dormir. Caemos como filetes, no os podéis iamginar lo agotadores que son estos días.
Os escribo no solo para contaros nuestros avances pintureros, sino sobre todo para deciros que os echamos de menos. Mucho. No quiero ser madre llorona que no sabe estar ni 5 minutos sin sus hijos, pero la casa está tremendamente vacía y silenciosa sin vosotros dos. Sin los llantos de Clara porque no estoy todo el tiempo pegada a ella cual lapa. Sin las canciones en dos idiomas de Tobias y su correspondiente coreografía. Sin Bumba-Mickey Mouse-Baby Einstein y Pocoyo después de cenar y antes de ir a dormir. Sin vuestras incipientes peleas por el mismo juguete. Sin las prisas y carreras de las mañanas. Sin la risa de Clara cuando le hacemos pedorretas en la tripa o su manera de decir "papáááá" alargando mucho la última vocal y con carita de niña dulce. Sin los cuentos que me invento para vosotros cuando, ¡por fin!, estáis ya en la cama o el último beso que vamos a daros siempre antes de irnos a dormir nosotros...
Sé que lo estáis pasando bien, y me siento super orgullosa  de vosotros cuando cada tarde llamamos por teléfono y Tobias nos cuenta vuestras aventuras del día. Se me encoge un poco el corazón, pero luego pienso que es por vuestro bien, que queremos daros lo mejor y así no solo os damos una habitación más bonita y alegre, sino una semana de regalo con oma.
Pero os echo tanto de menos que, en vez de estar concentrada ahora preparando mis congresos y el tema del doctorado, aquí me tenéis, escribiendo esta carta, y deseando que llegue el viernes por la tarde para volver a tener la casa llena de vosotros.
Os quiero.

domingo, 26 de agosto de 2012

En qué ando metida últimamente

En qué andamos, mejor dicho.
En pintar la habitación d elos niños, poner alógenos en el baño, un espejo en el recibidor, buscar baldosas para el patio, tirar los trastos que se nos acumulan ahí, un par de muebles nuevos . Eso, en lo que a la casa se refiere. De momento, porque tenemos proyectos a inmediato, corto, largo y eterno plazo, ya se sabe cómo va esto de la casa.
En lanzar a Clara a andar de una vez, ella solita. Y que sea capaz de estar 30segundo seguidos (quitando los ratos en que duerme) sin estar cosida a su madre, uséase, servidora.
En preparar los ¡cuatro! congresos en los que nos han aceptado la comunicación con la que lanzamos el proyecto de investigación del doctorado. Cuatro en tres meses, mucho curro.
En el curso intensivo que daré durante tres semanas a principiantes-principiantes, pobrecitos, se cagan de miedo el primer día cuando se dan cuenta de que su profesora es nativa, y hasta el cuarto-quinto día ese miedo no desaparece en algunos. En otros, les dura hasta el final del curso. Pobrets.
En decidirme de una vez a ir a pedir precio por hacerme el tatuaje que quiero hacerme por mi 30 cumpleaños. Me da a mí que va a ser demasiado caro y que, con tanto gasto en la casa y d eprincipio de curso, no voy a poder permitírmelo, no de momento, al menos...
En terminarme el libro que Pepe me regaló por mi cumple y con el que me estoy destornillando, es divertidísimo.
En terminar de ver "The Good Wife" para poder desengancharnos de ella, yonkis, que somos unos yonkis.
En decidirme por si voto o no en las elecciones municipales de Bélgica el mes de octubre...

En esas andamos.


martes, 14 de agosto de 2012

Síndrome de vuelta al cole

Aunque ya se me va pasando, casi una semana después del regreso de las vacaciones (he tardado, lo sé), todavía me pasa un poco como los primeros días, como cuando volvíamos al cole en septiembre y casi se nos había olvidado escribir. Signo inequívoco de que las vacaciones han hecho el efecto que se espera de ellas, darme el merecido descanso, físico y mental.
Se me habían casi olvidado las contraseñas de las múltiples direcciones de correo electrónico, el pin del móvil se me olvidó por completo (por primera vez en mi vida tuve que recurrir al raro puk, no sé si a alguien le habrá pasado alguna vez) y ya no digamos el esfuerzo mental de recuperar las cosas donde las dejé, qué artículos estaba leyendo, qué clases tengo que preparar o cómo rematar el libro de español médico.
Cuando haya vuelto a la normalidad del todo será signo de que hay que volver a tomarse unas vacaciones, dejar el teclado, el ordenador, las estaciones y los trenes, y volver a la piscina, la terracita, las risas con amigos, los juegos con los niños. Hora de pensar en las siguientes...

martes, 17 de julio de 2012

La universidad en verano

Finales del mes de junio.
La universidad, vacía. De la gente de aquí, que se ha ido de vacaciones o de congresos. Vacía de estudiantes, vacía la biblioteca, los pasillos, los baños.
Por las mañanas hay que encender la fotocopiadora, la impresora, poner el café, cosas que siempre "están hechas" cuando llego al despacho (en otras épocas que no sea verano, se entiende), porque ya las ha hecho la secretaria del departamento.
Así que dan ganas de irse también, de dejar este edificio vacío, de que me dé el sol y haga calor y estar también de vacaciones.
Sin embargo, el comedor está lleno, se acaban las existencias, y nos cuesta encontrar una mesa para los cuatro gatos (literalmente, lo juro), que todavía estamos hoy en el departamento. De hecho, somos cuatro porque nos hemos juntado con la chica que queda de literatura y su novio que, si no, seríamos solo dos.
Seguimos en el comedor, y me doy cuenta de la gran cantidad de idiomas y aspectos distintos que veo, españoles, latinos, gente hablando en inglés, mogollón de chinos (están en todas partes, es increíble), indios, portugueses, de todo. Como yo, son gente que trabaja en la universidad, investigadores, que vienen a pasar una temporada aquí a investigar, en su tempo de vacaciones, a aprovechar la biblioteca, los despachos, la tranquilidad, el fresco que permite trabajar incluso en la hora de la sobremesa. Y entre esa gente, amigos que no paran de repetirte que no sabes lo afortunada que eres por poder estar, vivir y trabajar aquí, que mucho peor están ellos, que ya quisieran venirse aquí y ocupar encantados tu puesto.
De repente, me doy cuenta de que eso que toda esa gente viene buscando hasta aquí, tan lejos, lo tengo yo al alcance de la mano, silencio, despacho propio, una hermosísima biblioteca,  ninguna clase que dar, todo el día por delante para dedicarlo a mi investigación, a mis cosas de empolloncilla en un medio donde lo que mola es ser empolloncillo, je,je.
Desde mediados de junio me muero por un poco de sol y por montarme en un avión camino a Madrid, pero también entonces decidí que mis vacaciones empezaban ya, aquí, disfrutando de esto que tengo y que tanto vale.
Será cosa de empollones.

martes, 10 de julio de 2012

Época de pepino

En neerlandés existe una expresión para la época (generalmente en verano) en la que parece que no ocurre nada, como que no hay muchas noticias y, referido a los medios de comunicación, significa que es época de refritos, re-emisiones de programas ya emitidos, Tour de Francia, JJ.OO y demás deportes ideados para sestear durante la sobremesa.
Puede parecer que lo mismo le ha ocurrido a mi blog. Por suerte no he recurrido a refritos ni a programas casposos, y todo tiene un porqué. He estado muy concentrada preparando un libro de español para médicos, leyendo artículos para el doctorado, pintando la planta baja de la casa, organizando un poco material para la que será mi primera comunicación en un congreso en Gerona en septiembre y, desde hace un par de días, en fuera de juego por unas anginas, otra vez.
Pero ya está, me subo al carro de mi blog hasta el jueves que viene, y luego nos tomamos un respiro de tres semanitas en Madrid y luego en Asturias: buena comida, piscinita, excursioncillas por el monte, charletas en el porche de mis abuelos, hermanos, sobrinas, amigos, terraceo, siestas, lectura y, sobre todo, tiempo para mis niños, para disfrutar de lo inmediato, sin preocupaciones, sin estreses, sin horarios, sin agobios.
Vivan el pepino y su época.

jueves, 21 de junio de 2012

Pearl Jam

Empieza el verano y con él la temporada de festivales, que por estos lares es de lo más productiva y, para mucha gente (incluido Mathias), casi una religión ;-)
Por razones obvias, los últimos tres años no he ido a ninguno (la verdad es que antes de venir a vivir a Bélgica tampoco había ido nunca a un festival) y daba por hecho que este año tampoco iría, con lo bien que me lo paso yo en casa con Tobias y Clara ;-)
Pero, ayyyyyyy, hace unos meses me enteré de que venía Pearl Jam a Rock Werchter, el que dicen es el mejor (o de los mejores) festivales de Europa. De cabeza voy, aunque sea sola, pensé. No porque haya sido fan "de siempre", ya que mi afición (roza el enamoramiento con Eddie Vedder, que sigue de cerca a mi amor platónico n°1, Ben Harper, claaaaaaaaro) empezó hace, no sé, pocos años.
Qué pasa, que me echaba para atrás el precio pero, sobre todo, la fama que tiene Werchter de estar petado de adolescentes que no van tanto por la música como por el rollito, verano, ligar, beber...Todo el respeto del mundo, lo entiendo y ojalá yo hubiera hecho lo mismo con 17 años y ojalá Tobias y Clara también lo hagan con esa edad, pero qué pereeeeeeeeeeeeeeeza más infinita dan tantos adolescents hormonados juntos cuando estás rozando la treintena. Es lo que tiene, que nos hacemos mayores.
Total, que a  Mathias -que está por delante de Eddie Vedder y hasta de Ben Harper- se le ocurrió mirar en la web de un festival que hay en Arras, al norte de Francia, super cerquita de la frontera con Bélgica y que, desde hace años, tiene casi el mismo cartel que Werchter pero "para mayores", en la misma ciudad, todo muy coqueto, muy francés y bastante más barato: http://www.mainsquarefestival.fr/
Pues eso, dejaremos a los niños con mi suegra y allá que nos vamos, no hemos convencido a ningún amigo para que se venga, así que nos vamos nosotros dos solitos, ea, el sábado que viene. Diosssssssssssss, qué ganas tengo, de música, de que se me ponga la piel de gallina, ¡¡¡de ver a Pearl Jam!!!, de dejarme atrapar por sensaciones y olvidarme de trabajo y doctorado y agobios, de beber cerveza y saltar y cantar canciones que no me sé pero de las que me invento la letra igual en un inglés de Albacete...
Una penilla que no sea para niños, pero una vez al año no hace daño. Y, además, es mi regalo de (30) cumpleaños.
Así que, si esta semana estoy desaparecida de la red, será porque me estoy metiendo un atracón de vídeos y youtube y canciones y letras de Pearl Jam que no veas. A Mathias se le van a quitar hasta las ganas, ¡pero es que estoy tan emocionada!

jueves, 7 de junio de 2012

About crockets

Con la que está cayendo (literal aquí en Bélgica, figurada pero obvia en España) entretenerse leyendo dónde se hacen las mejores croquetas de España puede parecer un esnobismo, pero me da un poco igual.
El artículo es de El País, ojalá pudiera darme yo el gustazo de que alguien me pagara por escribir algo así (previa cata del producto, claro). Os lo dejo aquí, por si alguien puede acercarse a alguno de estos sitios a tomarse una (o media docena) a mi salud: http://elviajero.elpais.com/articulo/viajero/templos/croqueta/elppor/20120607elpepuvia_1/Tes
Según escribo creo que esta va a ser la respuesta que dé cuando, a partir de ahora, me pregunten qué echo más de menos de España: las croquetas.

miércoles, 6 de junio de 2012

Chabacano y otras cosas que he aprendido hoy

Con la llegada del verano (en teoría) llega también el final de curso y los exámenes y las correcciones. 
Los alumnos de primero de filología tienen que buscar en internet -youtube, periódicos, canciones- fenómenos lingüísticos concretos ( de pronunciación, variación social, regional y termporal de la lengua, sintaxis, morfología) para después reunirlos todos en un portafolio, analizarlos y entregármelos vía electrónica para que yo los corrija, también vía electrónica, antes de su examen. Todo muy de nuestro tiempo. El caso es que a veces doy con cosas curiosas, y algo (aunque no sea de mucho valor científico o académico, si no sería el mundo al revés, que soy yo la que tiene que corregirles a ellos) aprendo todos los días.
Por ejemplo, que en México les llaman chabacanos a los albaricoques, que los Gipsy Kings (atención a esto, Mathias) no son españoles, sino franceses, hijos de emigrados españoles durante la Guerra Civil o que a Sergio Ramos se le cayó la Copa del rey el año pasado mientras iban en el autobús ese que les pasea como si fueran emperadores romanos camino a la plaza de Cibeles de Madrid. Ja,ja,ja, no he podido reírme más viendo este vídeo (por supuesto, había enlace al vídeo, es lo bueno de que sea todo digital; si todavía no habéis perdido suficiente tiempo leyendo este post, podéis verlo pinchando aquí)
Todo por cortesía de los estudiantes de primero, para que luego digan de la juventud de hoy día bla,bla,bla. Hala, a aprender.

lunes, 21 de mayo de 2012

La mano que mece la cuna

Mis manos no mecen tu cuna, porque no es como esas antiguas que se mueven, que se mecen. Sin embargo, mis manos te sacan de la cuna por la mañana, te cambian el pañal, te visten, te peinan, te perfuman y te quitan las legañas. Mis manos preparan tu leche, y te dan el biberón mientras secan las lágrimas derramadas mientras llorabas de hambre y de impaciencia (¡toda una noche sin comer, cómo voy a tener paciencia, y cómo puedes saber tú que tengo hambre si no lloro!)
Con mis manos hago tu comida, te acaricio, te mido la temperatura si tienes fiebre, te baño y te corto las uñas, te ayudo a zafarte de Tobias que, en su entusiasmo por jugar contigo, no se da cuenta de que te hace daño.
Mis manos mueven los muñecos que tanto te hacen reír, os ponen los dibujos que tanto os entusiasman antes de ir a dormir, pasan las páginas de los libros que te gusta ver y tocar. Uso mis manos para sostenerte ahora que quieres ponerte de pie y ver el mundo desde otra perspectiva, para arroparte cuando te destapas por la noche, para hacerte cosquillitas en la nuca y en la espalda cuando te echas, cansada, sobre mi regazo, para cepillarte esos dos dientecillos de ratona que te han salido.
Mis manos son el juguete que te metes en la boca para mordisquear cuando no quedan otros cerca , las que empujan el carrito cuando vamos a la calle o te dan un trozo de pan recientito de la panadería.
Sí, pequeña Clara, fueron mis manos las primeras que tocaron tu cabecita cuando apenas asomabas al mundo (la ginecóloga, muy energética ella que, en su entusiasmo, me cogió la mano y me obligó, "¡Toque, toque, que ya está aquí, tanto pelo!" Literal), las mismas que ahora teclean y se emocionan al recordar lo maravilloso que es el mundo desde que tú existes.

Por tu primer cumpleaños, te regalo mis manos, las mismas que han hecho todo esto en tan solo un año, las mismas que antes ya lo hacían por tu hermano, las mismas que seguirán haciendo todo esto (y muuuuuucho más) por ti el resto de tu vida.
Espero que te guste mi regalo, Clara, mi muñeca de ojos grandes.

Clara, 10/6/2011

Otra fecha señalada

Hoy, 21 de mayo, se cumple un año de la mudanza a nuestra casita. Hacía un día precioso, mucho más caluroso y soleado que hoy. 
Mucha gente se muda todos los días en todas partes del planeta, y no creo que toda la gente que lo hace lo marque en el calendario como yo, como un día señalado. Pero es que para mí supuso el fin de una etapa y el comienzo de otra, a pocos días del nacimiento de Clara (hice la mudanza embarazadísima, y con una energía para vaciar cajas y poner todo en su sitio de la que todavía hoy me maravillo, de verdad que no sé ni cómo fui capaz) y después de meses de mucho trabajo invertido en la casa.
Hoy la casa es mi hogar, nuestro hogar, y se ha convertido en mi nuevo hobby. De verdad, a medida que Clara y Tobias pasan más ratitos entretenidos jugando juntos, nosotros podemos centrarnos en nuestros arreglos, chapuzas y trabajillos caseros. 
Ahora me ha dado por las plantas: un semillero en el tejado, flores en el alféizar de la ventana que da a la calle, una parra plantada en la fachada. Y seguirá, seguro, porque aún me queda todo el patio (yupiii).
Lo bueno de este hobby es que me va a dar para muchos años. Porque cuando termine con las plantas me estará esperando la pintura, las luces de nuestra habitación y del baño, la habitación de los niños, puertas nuevas, el patio, el sótano, una cocina decente. Una carrera de fondo, vamos.
Otra ventaja: con la que está cayendo ahí fuera, trabajar en la casa es como una especia de refugio, de asegurarse que, pase lo que pase, será nuestra, de Mathias y Tobias y Clara y mía. A veces leo en reportajes o entrevistas a escritores y artistas que la casa de fulanito o menganita era como un centro de encuentro, de reunión y juegos e inspiración, en la que sus anfitriones eran hospitalarios y generosos. Pues bien, ese es mi sueño con nuestra casita, ambicioso, lo sé. Que las puertas estén siempre abiertas para todo aquel que quiera, para nuestros amigos y familia y amigos de nuestros hijos, organizar tardes de juegos, cenas, desayunos, cafeses, fiestas, cervezas, copichuelas.
Como para cualquiera de mis hobbys (escribir, leer, nadar, bailar, recientemente el yoga, ver pelis y series) hay que sacar tiempo de donde no lo hay pero, al final, se saca. Y el resultado será, nada más y nada menos, un hogar, ahí es nada.

domingo, 20 de mayo de 2012

Domingo, domingo

De madre e hijos, con el clásico paseo por el parque (patos, patos, patos) y a por el pan. Tobias y Clara no aguantan y se zampan medio antes de llegar a casa.
Juegos mientras se hace la comida: arroz a la cubana, no han rebañado el plato porque aún no saben, que si no...
Siesta, cada uno en su cuna, mamá en el sofá.
Siguen durmiendo, mientras yo hojeo un poco el periódico, juego a ser escritorcilla y preparo café. Silencio, qué gusto.
Sal solito, caliéntame un poquito, y mi domingo será perfecto.

lunes, 14 de mayo de 2012

Caleidoscopio

La realidad con demasiadas perspectivas. Abrumadora.
Una no sabe dónde mirar primero.
Los días se quedan cortos, el cansancio aprieta.
El verde de la primavera. el 15M. Amigos poetas.
Fechas límite.
Noticias, fotos, blogs. Y el trabajo.
Aspirar a tener criterio propio.

Menos mal que miro la pared y veo las fotos de Tobias y Clara insertas en el primer regalo que he recibido nunca por el día de la madre, y me doy cuenta de que nunca llegaré a todo eso. Al mismo tiempo, con ellos, ya lo soy todo.


lunes, 30 de abril de 2012

Puente (raro)

Esta mañana he oído en la radio el mensaje que había enviado uno de los oyentes en el que decía que qué gusto de puente, que tendría que haber más a menudo, uno cada semana,a ser posible. Ya, vaya un lumbreras, eso lo pensamos todos. Pero no lo decía porque el tipo estuviera de puente, sino porque iba camino al trabajo y daba gusto lo tranquila que estaba la carretera, que no había tráfico y todo funcionaba perfectamente, sin complicaciones, todo lo contrario que un lunes normal.
Joé, he pensado yo en ese momento, pues yo me cambiaría ahora mismo por cualquiera que no tuviera que ir a trabajar. 
Pero he cambiado de opinión según pasaba la mañana y podía comprobar que no tenía que correr para coger sitio en el tren, ¡que hasta sobraban asientos!, que la gente iba como mucho más relajada, que había menos tráfico y casi nadie en la facultad, que hay más silencio y, de verdad, se trabaja mejor.
Sé que es rizar el rizo, pero hasta ha salido el sol (y dicen que sólo por unas horas, que esta tarde vuelve a llover, este año la primavera no llega), y tengo mucha energía para trabajar y resolver miles de pequeñas cosas que nunca puedo terminar, porque otros están de puente y, como casi no hay emails ni llamadas ni citas ni reuniones, se puede trabajar de verdad. Hoy, disfruto trabajando.
Le doy una vuelta más al asunto-rizo, y me doy cuenta de que de verdad vivimos de manera demasiado atropellada, siempre deprisa, siempre tratando de ser eficientes y productivos y llegar a todo, de la agresividad a la que conduce este ritmo de vida (lo vemos en el tráfico, en el tren, en la manera de andar de la gente...). Es algo que me preocupa últimamente bastante, y este mismo fin de semana hemos jugado Mathias y yo a qué haríamos si no tuviéramos que vivir así. Y la respuesta es, en resumen, que viviríamos de verdad, nos cuidaríamos el uno al otro, cuidaríamos de los niños, viajaríamos, compraríamos y leeríamos más libros, haríamos más deporte, visitaríamos exposiciones, iríamos al teatro y al cine, enseñaríamos todo lo que sabemos a nuestros hijos, jugaríamos más, nos dedicaríamos a nuestras respectivas aficiones, pasaríamos más tiempo con amigos o temporadas largas en otros países, con gente nueva, ayudaríamos a otros que lo necesitan, la lista es casi interminable.
¿Qué harías si no tuvieras que vivir como vivimos ahora, a qué dedicarías tu tiempo, tu vida?

martes, 17 de abril de 2012

Annus horribilis

Para la monarquía española. Por fin. A ver si poco a poco la gente se va atreviendo a decir lo que para mí , para mucha gente, es evidente.
Ojalá les dieran más caña, es indignante, vergonzoso e inmoral que Juancarlitos se vaya de caza a Botsuana como quien va a remar al Retiro un domingo por la tarde, a costa de 40.000 euritos de nada pagados por los españolitos con sus impuestos, en un momento en que a muchos no les queda ni para el café.
Por no entrar al tema de los urdangarines, froilanes y marichalares, que todos sabemos lo mal que lo están pasando ahora que se han destapado sus trapicheos, pobrecitos.
Por una parte, me alegro de que haya salido a la luz, aunque sea a costa de cadera rota ( y la de viajes que le habremos pagado, a Botsuana y Dios sabe dónde, con quién, a hacer qué y costando cuánto, y nosotros sin saberlo) y de la imagen que proyecta ahora mismo en el exterior.
Pensándolo bien, no hay mal que por bien no venga, quizá esa misma mala prensa sirva para que a la gente se le caiga de una vez la venda y haya una profunda revisión de la necesidad de mantener una monarquía en España.
Y, aunque lo dudo, ojalá sea así.

De aniversario

4 años cumple hoy el blog. Con muchos lavados de cara, como le gusta decir a Elvira. Con un matrimonio, dos hijos, una casa, medio doctorado, otro que parece que quiere empezar, casi 30 años que voy a cumplir.
Para mí es un día importante, me vienen 4 años a la cabeza, lo bueno, lo malo, lo escrito, lo no escrito, lo pensado, lo sentido, lo soñado,lo trabajado, lo viajado y leído y comido y cambiado.
Cuánto hemos cambiado. O no, la esencia está ahí, pero voy cincenlándola casi sin darme cuenta.
Nunca pensé que me duraría tanto, mi cuaderno de colores. Y, sin embargo, aquí estamos.
Hoy lo uso para mirar hacia atrás, de dónde vengo. Otro día me servirá para mirar hacia delante, a dónde voy.

jueves, 12 de abril de 2012

Refranes

No estoy muy segura de que el refranero español sirva para Bélgica, pero hoy desde luego viene al pelo.
En abril, aguas mil.
Y más.
Qué manera de llover.
Día casero, casero. De moño, chándal (muy español), juegos y canciones con los niños, algo de lectura (mientras se echan su siesta, hoy larguísima, parece que no quieren levantarse, total, si no vamos a poder salir ni al parque, pensarán los pobreticos míos) y blog.
Segunda parte de las vacaciones: metiditos en casa.