jueves, 20 de enero de 2011

Lista

Siria: después de ver anoche "Españoles en el mundo". En las últimas ediciones no me habían entrado las ganas de visitar los destinos del programa, pero ayer otra vez sí. Mucho.

"The king's speech", esperando para que la vea. Le seguirán "Somewhere", "Hereafter" (la última de Eastwood), "I'm still here" (el documental falso sobre Joaquin Phoenix). "Black swan" fue todo un acierto la semana pasada, me recordó que un día yo también quise ser bailarina...

El mix que estoy preparando para el bebé: "Hurricane" de B. Dylan, Tracy Chapman, James Blake "Limit to your love", "Bolero" de Ravel, "Marcha turca" de Mozart, Manic Street Preachers, "Playground love"de Air, Ben Harper (claro), "Serenade in blue" de Glenn Miller, Yann Tiersen (hay tanto que elegir...), "Death Cab for Cutie", "Arcade fire", "Bittersweet symphony" de The Verve. Alguna otra incluiré con menos "gusto" para hacer el tonto y bailar en el salón como hago con Tobias (léase Queen, me encanta, lo siento!!) y estoy abierta a sugerencias: ¿qué me sugieres?

Nadar


Nunca voy a ser Phelps, claro, pero poco a poco voy recuperando la forma. Y qué placer es para mí ir a nadar, increíble.
Me quedo con esta imagen. Algún día...

El mundo es un pañuelo

Pero de verdad. Ayer estaba trabajando con los resumenes de un congreso de lingüística europea que se organiza en Logroño en septiembre (mi jefe es parte del comité científico) y de repente vi que una muy buena amiga de la facultad había enviado una comunicación a dicho congreso. Vale, hasta aquí nada especial. Somos filólogas, algunas hemos acabado en el mundillo universitario y de investigación, este congreso es muy importante e intenta presentarse mucha gente, etc, etc...Pero no es todo tan "normal", y de ahí que ayer mi día fuera un poco más especial tras localizar a Andrea.
Resulta que en la facultad nos llevábamos muy muy bien, hicimos varios trabajos juntas, quedamos alguna vez en fin de semana, en fin, muy guay. Teníamos grupos de amigos distintos y por eso no salíamos por la noche y tal, pero entre nosotras había una amistad muy chula, muy enriquecedora.
Cuando terminamos la carrera, nos escribimos y llamamos alguna vez, pero al final perdí su email y en estos cinco años, nunca más se supo. Hasta ayer, que la localicé, y también su dirección de correo del CSIC, donde trabaja como investigadora. Y nos hemos escrito, y no sólo hemos recuperado el contacto, sino que, además, en mayo viene tres meses a Lovaina, a mi facultad!!! Con una beca de investigación. Después de todo este tiempo, vamos a volver a vernos y, aunque no sea en el mismo departamente, sí que trabajaremos en el mismo sitio.
Una vez más, como tantas otras desde que leí "Rayuela", me preguntó cuándo hay de casualidad en las casualidades. Y qué hermoso reencontrase con alguien, recuperarle la pista. Sin necesidad de Facebook ;-)

martes, 11 de enero de 2011

Comprar, tirar, comprar

El lunes vi online el documental que había emitido La2 el domingo por la noche titulado como esta entrada, "Comrpar, tirar, comprar"; por lo general, los últimos documentales que he visto suelen ser muy espectaculares, impactantes, bastante pesimistas y con la capacidad de dejarme abatida durante varias horas, incluso días.
Sin embargo, este documental me está llevando por un camino de reflexión serena. Os recomiendo fervientemente que lo veáis, pues dura sólo 50 minutos y se puede ver directamente en el link que os dejo aquí debajo:
Verlo me ha hecho adentrarme estos días en internet para investigar, buscar y aprender más sobre conceptos que vertebran el documental. Por ejemplo, la idea de la sociedad de decrecimiento, cuyo principal ideólogo y defensor es un francés muy interesante al que, claro, entrevistan en el documental, Serge Latouche. No tengo mucho tiempo para dedicarme a esto, porque estas semanas estoy desbordada de trabajo y, además, Tobias vuelve a estar un poco malito. En fin, no me voy por las ramas. Pese al poco tiempo del que dispongo ahora, sé (y quiero que así sea) que voy a profundizar mucho en estas ideas y, para empezar, he dado con este pequeñísimo blog:
Y esta entrevista que aún tengo que leer yo misma...

Por algún sitio hay que empezar.
Desde luego, lo que sí os pido es que, si alguien ve el documental y se siente tan afectado como yo, y empieza a conocer y descubrir movimientos, fuentes de información, etc...que me lo diga, por favor, y compartimos.
Siento la urgencia de que se convierta en mi pequeña búsqueda (quizá más que una búsqueda, quizá un cambio de estilo de vida, quién sabe, veremos el alcance que todo esto tiene; como digo, de una forma nueva para mí, serena, no como el torbellino de entusiasmo un poco efímero que suele caracterizar estos deslumbramientos míos)

No es lo único en lo que me enredo en el poco tiempo libre que el trabajo me deja. He decidido atacar por fin "Crimen y castigo" (llevo sólo tres páginas de la introducción; cuando digo que me falta el tiempo, es por algo...) y, como banda sonora, el "supergrupo" 'Fistful of mercy'. Digo supergrupo porque así es como lo ha llamado la prensa, un poco en la línea de formaciones como Foo Fighters, Them Crooked Vultures o incluso Queens of the Stone Age. Quizá no sea taaaaaaaaaaan bueno, pero me pierde la debilidad por Ben Harper, lo admito.
Last, but not least: hacer un mix de música para el hijo/a que viene en camino, igual que hice para Tobias. Para escucharlo muchas veces cuando mientras aún esté en mi tripa y ponérselo cuando ya haya nacido y que lo asocie siempre a su madre.

Y, cuando las fuerzas ya no me den para más, ver "Black swan", Aronofsky, Portman (qué grande), ballet, Vincent Cassel. Esperándome en el disco duro, igual que una para re-ver, "Into the wild".

Ojalá sea verdad eso de que hay más días que longanizas...

miércoles, 5 de enero de 2011

Volver a empezar

Tras el parón de las vacaciones. No es fácil. Toda la mañana ordenando, poniéndome al día, revisando y releyendo emails, blogs. Compra, lavadora, limpieza. Reacostumbrarme a la soledad, a tener a Tobias en la guardería y a Mathias en el trabajo. Les echo de menos.
Me siento menos triste que otros años, en los que volver a Bélgica tras la Navidad en Madrid era casi como un castigo, y acababa siempre llorando. Este año no. 2011 estará lleno de cambios, otra vez. Otro hijo, mudarnos de casa, bodas, bautizos, viajes. La vida sigue.
Qué pereza ponerme a corregir los exámenes que hicieron mis alumnos antes de las vacaciones, terminar el libro del nuevo curso que daré en el segundo semestre y que tiene que estar listo sí o sí este mes, la organización del congreso en Lovaina en febrero.
Con qué gusto pasaría el resto de la tarde ordenando, abriendo regalos, leyendo cualquiera de los muchos libros que hemos comprado o recibido estos días.
Me parece que va a ser que no, que por mucho que quiera rebelarme, al final el trabajo ganará, aunque sea sólo unas horitas.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

El previo

Cuando estaba aún en el colegio, o incluso en la universidad, los días previos a Navidad eran de lo más relajado, con clases de relleno, quedadas con amigos para comer y cenar, fiestas (en la uni), días más cortos llenos de emoción y nervios por la llegada de las vacaciones, el clásico e ineludible viaje a Córdoba, las discusiones sobre qué hacer y dónde en Nochevieja.
Qué distintos de ahora. Tengo más nieve, días más invernales, pero infinitas tareas y exámenes por corregir antes de que lleguen las vacaciones. Los días son aún más largos de lo normal y lo que justamente no queda es tiempo para precelebrar las fiestas. Hay que cerrar el año 2010.
Tendré que conformarme con las celebraciones sin previo, ver la locura de la gente con la lotería rápidamente en internet y esperar hasta que lleguemos a Madrid para darle candela al turrón y al mazapán.
Menos mal que ser mayor tiene otras ventajas porque, en lo que a estos días se refiere, los prefería cuando era más joven...

viernes, 17 de diciembre de 2010

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Un explorador en mi cocina

Y en el salón, y debajo de la cama, y entre las sillas, y alrededor de las plantas. Desde que Tobias gatea ( y lo hace a velocidades impensables para mí) el piso se ha convertido en un gran y jugoso territorio para explorar.
Por supuesto, lo que más mola son los enchufes, alargadores de electricidad, el cable del ordendor, el detergente de la lavadora ( que está en el suelo), las pelusas de polvo que se acumulan debajo de la cama, bien lejos, donde nunca llega la aspiradora, las hojas de las plantas, la tierra de las macetas, la calefacción. Bueno, de vez en cuando, algún juguete. Pero menos.
Y ya entiende perfectamente las palabras "Tobias, Tobias, no toques eso, que quema-es peligroso-te vas a hacer daño-está sucio" y, por unos instantes, se para, da media vuelta y sigue explorando por otro sitio. Hasta que te descuidas y, zas, ahí está, otra vez a por el enchufe. No, si la culpa es tuya, madre, por despistarte y mirar para otro lado...
Claro, así, este año, árbol de Navidad, pues poco.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Lluvia de ideas

Lluvia de trabajo.
Lluvia de estrellas.
Wikileaks.
Luces de Navidad en la calle.
Flores de Pascua, rojas, rojas.
Ganas de aprender de una vez por todas a hacer un buen bizcocho.
La nieve que bloquea media Europa.
Artículo sobre los mejores sitios para comer hamburguesas en Madrid: estas vacaciones los exploramos, fijo.
Tobias ya gatea y echa carreras consigo mismo. Crece y cambia cada día.
Poesía, ¿dónde estás?
Me encantaría ver alguna exposición.
Australia vuelve a presentarse en nuestras vidas.
Clases de 4 horas esta semana. Agotadoras, pero disfruto tanto enseñando...
Desayuno con amigas.
Discurso emocionante de Vargas Llosa.
China no deja asistir a la ceremonia de entrega del Nobel de la Paz a Liu Xiaobo. Me indigna que otros países lo boicoteen por temor al boicot de China.
Magnolia para este fin de semana, quizá.
Nombres para niño, nombres para niña.
Volvemos a retomar las reformas en nuestra casita. Ilusión, ventanas de color burdeos, suelo nuevo, baño.
Antojos: comida picante, comida salada.
Echo de menos la piscina.

Y la semana aún no ha terminado...




jueves, 2 de diciembre de 2010

Tortilla de patatas y fanta de limón

El martes por la ncohe estaba dando clase y, a pesar de haber cenado tan sólo un ratillo antes, de repente me apetecía muchísimo tortilla de patatas (de la de mi madre, que no lleva cebolla; y es raro, porque a mí me gusta más con cebolla) y fanta de limón. Como lo cuento. Antojo puro y duro. No podía sacarme la imagen de la cabeza y el sabor del paladar y hasta tuve que esforzarme por seguir concentrada en la clase y no dejarme llevar por ese arrebato.
Por suerte para Mathias, cuando llegué a casa no me puse a hacer tortilla, ni le pedí que fuera a comprarme una fanta de limón, se me había pasado el antojo.
Al día siguiente seguía con esa idea en la cabeza, así que me puse a leer sobre los antojos durante el embarazo; porque lo de la tortilla lo entendía ( me flipa la tortilla, y no la como desde que fui a casa de mis padres hace tres semanas) pero...¿fanta de limón? ¿Por qué, si yo nunca he tomado fanta? Quiero decir, sí, claro que la he probado, pero no es que me guste especialmente, no soy muy aficionada a los refrescos ni nada por el estilo.
En fin, los antojos raros a veces son puros caprichos pero, muchas veces, resultan que son como señales del cuerpo que pide nutrientes que le faltan. Vale, la fanta no tiene nutrientes de ningún tipo, pero sí por lo visto sodio y bicarbonato. Y la tortilla, con su sal y todo, pues también tiene sodio, claro. Así que mi antojo tenía (tiene) una explicación más o menos científica: me falta sodio, por eso también me ha dado por las anchoas y las alcaparras y los cacahuetes salados. Mmmmmmmm, pizza con anchoas y alcaparras, quién la pillara...
Qué locura lo que puede llegar a hacer el cuerpo humano para dar vida a otro ser humano. Y qué sabia madre naturaleza, que inventó la fanta de limón y la tortilla de patata de mi madre.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Ola de frío

Desde mi Erasmus en Munich no había vuelto a vivir un frío como éste, por debajo de los -5 grados. Y bajando. La diferencia es que el frío de aquí es húmedo, y se mete por debajo de la ropa, y hasta en la cama, y se cuela por las rendijillas de las ventanas y por muchos tés calientes y sopas hirviendo o capas de lana que una se eche encima, no hay forma de quitárselo. Todo el mundo habla de ello, y es que parece inevitable no hacerlo.
Lo peor son los minutos de espera (eterna) del tren o del autobús, pues no me atrevo a ir en bici, que hasta el asfalto está congelado. Y, lo que en otras circunstancias podría ser un mero resbalón y un moratón en el culo, embarazada es un riesgo que no pienso correr.
Dicen que es una ola de frío y que no tiene por qué ser así todo el invierno; pero yo no dejo de pensar en los sin techo que estos días las están pasando putas para encontrar un cobijo caliente, o en cómo coño lo hacen en Rusia (vale, sí, a base de vodka barato que les mata antes de llegar a los 40) o en una chica de un blog que sigo (http://milasdaydreams.blogspot.com) que, cansada del frío finlandés, ha decidido hacer las maletas y pasar con su hija y su marido el resto del invierno en la soleada California. Qué envidia. Por la chica finlandesa, no por los rusos ni los desgraciados sin techo de este país despiadado que es incapaz de ofrecerles siquiera una solución de emergencia.
A lo tonto, este frío y la nieve acercan aún más las Navidades, y mis ganas de que lleguen son incluso mayores que otros años. Con todo lo que hemos vivido últimamente, el otoño parece no haber existido casi para nosotros, y de pronto miro a Tobias y veo a un esquimal rubito enfundado en abrigo-bufanda-gorro-manoplas-mantita-jersey-camisa-camiseta interior cuando hace sólo unos meses veía a un bebé en pañales en la playa. El tiempo, que pasa demasiado deprisa.
Sin poder hacer nada por evitarlo, las semanas se han ido pasando entre emociones de todo tipo, buenas, malas, peores noticias, montañas (toneladas) de trabajo, preocupaciones, tristezas. Y el milagro de la vida empujando, una vez más.
A ver si con las Navidades regreso a la búsqueda de la inspiración, la creatividad, a las risas con los amigos, con mi familia, a tardes de lectura y escritura. Mientras, al menos, Tobias está ahí para seguir jugando con él.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Déjà vu

Otro otoño-invierno (van dos seguidos) embarazada. Disfrutando del calorcito en casa mientras fuera hace cada vez más frío y no veo el sol desde hace 10 días.
La tripa crece poquito a poco y el trabajo intenso da paso a muchos ratos de cocinar y comer disfrutando como una enana la comida; de leer nuevas novelas recién compradas ("Crimen y castigo" y "El sueño del celta" son las que me esperan ahora); de terminar series ( la tercera temporada de "The shield" y Raúl me recomendó un par de cuyo nombre me he olvidado, échame una manita, hermano) y ver pelis de todo tipo, desde clásicos como "Rear window" (caerá esta noche) hasta otras más facilonas y comerciales como "Eat Pray Love" ( lo sé, lo sé, pero este otoño está siendo tan duro física y emocionalmente que un día simplemente necesitaba descansar y apagar un poquito el cerebro), "Inception" (que empezó muy bien peor acabó muy predecible) o la inquietante "Io sono l'amore" (n sé que tiene el cine italiano de los últimos años que me tiene fascinada).

Sé que suena a repetido, embarazo, comida, libros, películas. Por eso digo que parece un déjà vu. Sólo yo sé que no lo es.
El invierno tiene su encanto, que nadie lo dude.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Viajar puede ser gratis

Creo que es por el tiempo que está haciendo, mucho más cercano al invierno de lo que me gustaría, con estos días cortos y de cielo tan bajo que se cuela bajo el abrigo.
Así que viajo con la mente mientras viajo en tren, y esta mañana los destinos escogidos eran Egipto (me encantaría volver, y esta vez no me perdería Alejandría), Estambul, Chile, Polinesia, Australia, Argentina, Nueva York, alguna isla del Egeo no muy turística o la parte que nos quedó por recorrer de Sicilia.
Hay que poder escaparse de vez en cuando...

martes, 9 de noviembre de 2010

Otoño

Por segunda vez una entrada del blog se titula así.
Me inspira sensaciones de lo más contradictorias. Cuando viajo en tren al trabajo o conduzco a lo largo de la autopista me quedo atrapada con los colores del campo, el contraste entre verde, ocre, anaranjado, amarillo, pardo. Me gustan los colores ahora, cuando el otoño es aún otoño y todavía no amenaza el invierno. Entonces siento algo tibio, suave, que me hace sonreír por dentro, como un calorcito acogedor.
Al mismo tiempo, llueve más (sí, es posible que llueva aún más en este país, por increíble que parezca) y el cielo está más bajo, más gris. Los días son más cortos y a veces siento como una presión que me impide sonreír y hace que los días parezcan eternos y un poco demasiado tristes a veces.
Ambas sensaciones se mezclan, van y vienen.
Ahora llueve, y el nudo está en la boca del estómago.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Personas.Objetos

Después de varios años en el colegio, la facultad, dando clases a adolescentes en España y en Bélgica, a adultos en y de distintas ciudades, en mi nuevo trabajo en la universidad de Lovaina o asistiendo a clases de idiomas (inglés, francés, alemán, neerlandés) desde que tenía 15 años, después de horas y horas y horas en el transporte público, he elaborado una pequeña teoría sobre los tipos de personas que existen en función de la cantidad de objetos que llevan consigo cuando van a trabajar o aestudiar. No es nada importante ni va a cambiar el curso de la ciencia, pero a veces hago estos pequeños juegos conmigo misma. Y me entretengo, y luego os lo cuento.

Pues bien, a lo que iba. Según lo que decía antes, existen dos tipos de personas:

1. aquellas que apenas llevan nada encima, ni papeles, ni botella de agua, ni el almuerzo para ese día. Casi seguro un iPod o similar (hoy en día, antes era el discman y, mucho antes, el walkman) y, si viajan en transporte público a su trabajo, como mucho el periódico o un libro. Casi nunca tienen boli a mano y la mochila o cartera, si es que existe, está tan vacía que casi podrían dejarla en casa y no pasaría nada. Creo (y para todas las reglas hay excepciones que las confirman) que es gente que lo tiene todo en la cabeza, ordenado o desordenado, pero está ahí, dentro, y no necesitan cargarse con anexos externos para hacer su trabajo o cumplir con sus estudios.

2. personas con bolsos, bolsas o mochilas bastante grandes, que tengan espacio para: subrayadores de distintos colores, pañuelos de papel, chicles, caramelos, una botella de agua, una cuchara (!!!!), un yogur para dar uso a esa cuchara ( esto lo he visto esta mañana en el tren, y no es la primera vez), una o dos revistas, un libro, el periódico, los apuntes de clase, el portátil, dos agendas, un cuaderno, el móvil, el cargador, la comida y la merienda, un termo con café, otra botella de agua, un par de calcetines de repuesto, el estuche, la presentación que tiene que hacer ese día en el trabajo y, claro, el iPod y un par de carpetas vacías, por si acaso, nunca se sabe. Según mi modesta teoría, esta gente también lo tiene todo en la cabeza, pero lo escribe por todas partes, y prefiere estar sobradamente preparada ante un imprevisto cargándolo todo encima cual caracol con su concha o nómada mongol ( de Mongolia, se entiende). Además de encantarle llenar los libros de post-its (que también van en la mochila, claro) y subrayarlo todo con todos los colores de sus fluorescentes.

En fin, yo sé en cuál de los dos tipos me clasificarían. ¿Y tú?
Es sólo un juego ;-)

jueves, 21 de octubre de 2010

¡Soy tía!

Ayer dio a luz mi hermana a una niña, Maribel, mi primera sobrina. Estuve todo el día inquieta, impaciente, pendiente todo el rato del móvil, esperando noticias que llegaran desde tan lejos.
Y la alegría que siento es inmensa. Claro que distinta a cuando nació Tobias, pero también un poco parecido: me sale de dentro, y pienso en las ganas que tengo de darle besos y jugar (como aún hace mucha gente y nosotros mismo con Tobias) a adivinar a quién se parece. ¡Soy la tía Lydia!
Qué ganas de ir en veinte días a Madrid para verla.
Es maravilloso, el milagro de la vida.

miércoles, 20 de octubre de 2010

De Los Soprano

Puede sonar un poco de friquis, y lo mismo lo es, pero me/nos da igual. El viernes pasado se nos antojó hacer para cenar uno de los millones de platos de comida italiana que aparecen en la serie (los que la véis o habéis visto, me daréis la razón en que se pasan la vida comiendo y cocinando unos platos increíbles, de grandes y de buena pinta que tienen). Encontramos la receta en internet y manos a la obra. A la masa. A la pasta, perdón. Penne con salsa de tomate, mozzarella y albóndigas. Hicimos más de un kilo ( una burrada, pero es que congelamos más de la mitad) y os juro que estaba tan bueno como parece en la serie. Con un vinazo, uno de la Mancha que nos regaló mi padre, uno de los mejores vinos que hemos tomado ninguno de los dos (me refiero a Mathias y a mí, claro, lo de darle vino a Tobias no parece ser muy políticamente correcto)
Casi siempre la felicidad está en las cosas simples, cocinar juntos, una buena cena, un vaso de buen tinto, charleta de sobremesa calentitos en casa. Mientras fuera llovía y la gente peleaba contra el frío en su bici.

Viaje inesperado en tren

Ayer, martes, tenía que volver a Gante de mi trabajo en la universidad de Lovaina, y tenía que volver a tiempo para poder dar mi clase de por la noche. No era tan fácil porque, por segundo día consecutivo, los trabajadores del ferrocarril decidieron llevar a cabo "acciones" (léase: bloquear el nudo de comunicaciones ferroviarias más importante de todo Bélgica, Bruselas-Sur). Y digo por segundo día consecutivo porque el día anterior hicieron una huelga que paralizó a todo el país, ocasionó hasta 450km de atasco en determinado momento y trastornó la rutina de mogollón de gente. Pero no voy a escribir sobre el derecho a huelga de los trabajadores ni nada de eso (bastante tenemos ya con ver los últimos días lo que está pasando en Francia) sino de las consecuencias, nada traumáticas, que tuvo para mí.
Como decía, tenía que llegar de algún modo a casa, así que opté por evitar Bruselas-Sur dando un rodeo que-te-cagas. Para que os hagáis una idea, es como si intentas hacer Sevilla-Madrid pasando por Alicante, pero a escala belga, claro ;-) Además, en un tren regional que paraba en absolutamente toooooooooooodos los pueblos, aldeas, apeaderos y hasta buzones de correos que había por el camino. Y no exagero. Bueno, un poco sí.
Pero lo disfruté, mucho, porque vi un paisaje que no conocía en absoluto, muy verde, con el sol otoñal típico de esta época, un paisaje de colores ocres, pardos, marrones, con una fantástica novela en la mano y medio adormilada por el calorcito que me daban esos tímidos rayos de sol y el traquetreo del tren.
Llegué con tiempo de sobra a Gante (también hay que decir que terminé de trabajar una hora y media antes de lo normal para asegurarme de ello) y redescubrí que en lo inesperado puede esconderse una tarde de otoño relajante e inspiradora. No todo tiene que ser siempre estrés, prisa, reuniones, lluvia, trabajo, ¿verdad?

miércoles, 6 de octubre de 2010

Cambio de tendencia

Cuando entré en la facultad estaba convencida de que lo mío era e iba a ser siempre la literatura. Más concretamente, la poesía.
Los cinco años largos que estuve ahí seguía esa idea fija en mi cabeza, y leí y escribí todo lo que pude y más.
Al venirme a vivir a Bélgica, descubrí que la enseñanza del español para extranjeros ofrecía también mucha belleza, y no era sólo un medio para subsistir. Dejó de ocupar un tercer o cuarto plano en mi escala para adquirir un lugar con derecho propio. Y ahí también me reencontré con la literatura, y la poesía me ayudaba en muchas de mis clases.
Este mes la tendencia ha vuelto a cambiar, y me veo inmersa en un departamento de lingüística, el eterno enemigo de los literatos, al menos en cuanto al mundo universitario, endogámico y cerril se refiere.
Estoy descubriendo que me gusta mucho, que hay parcelas de investigación tan interesantes como muchas de la literatura y que las palabras no son sólo el envoltorio de las ideas, sino las ideas mismas.
Se abre un mundo nuevo para mí. Mejor dicho, redescubro un mundo que estaba ya ahí y aprendo todo lo posible de él y, además, me da para vivir.
Así que ahora literatura, enseñanza de español para extranjeros y lingüística conviven en armonía. Será que me estoy haciendo mayor y veo que la riqueza está en la complementariedad, en la inclusión.
Más vale tarde que nunca. Y desde mi propio despacho, uuuuuuuuuuuuuu, con teléfono y ordena y horas de tutoría y todo. Es oficial, ya soy mayor.

viernes, 1 de octubre de 2010

Nirvana y las lentejas

Hace algunos años leí las "Odas elementales" de Neruda. Ese libro me marcó mucho y, desde entonces, intento buscar la poesía que contienen las cosas pequeñas.
Me ayuda a aliviar el peso de las responsabilidades que, según me voy haciendo más mayor, aumenta.
Podéis adivinar entonces dónde se escondía para mí ayer la poesía...