jueves, 21 de junio de 2012

Pearl Jam

Empieza el verano y con él la temporada de festivales, que por estos lares es de lo más productiva y, para mucha gente (incluido Mathias), casi una religión ;-)
Por razones obvias, los últimos tres años no he ido a ninguno (la verdad es que antes de venir a vivir a Bélgica tampoco había ido nunca a un festival) y daba por hecho que este año tampoco iría, con lo bien que me lo paso yo en casa con Tobias y Clara ;-)
Pero, ayyyyyyy, hace unos meses me enteré de que venía Pearl Jam a Rock Werchter, el que dicen es el mejor (o de los mejores) festivales de Europa. De cabeza voy, aunque sea sola, pensé. No porque haya sido fan "de siempre", ya que mi afición (roza el enamoramiento con Eddie Vedder, que sigue de cerca a mi amor platónico n°1, Ben Harper, claaaaaaaaro) empezó hace, no sé, pocos años.
Qué pasa, que me echaba para atrás el precio pero, sobre todo, la fama que tiene Werchter de estar petado de adolescentes que no van tanto por la música como por el rollito, verano, ligar, beber...Todo el respeto del mundo, lo entiendo y ojalá yo hubiera hecho lo mismo con 17 años y ojalá Tobias y Clara también lo hagan con esa edad, pero qué pereeeeeeeeeeeeeeeza más infinita dan tantos adolescents hormonados juntos cuando estás rozando la treintena. Es lo que tiene, que nos hacemos mayores.
Total, que a  Mathias -que está por delante de Eddie Vedder y hasta de Ben Harper- se le ocurrió mirar en la web de un festival que hay en Arras, al norte de Francia, super cerquita de la frontera con Bélgica y que, desde hace años, tiene casi el mismo cartel que Werchter pero "para mayores", en la misma ciudad, todo muy coqueto, muy francés y bastante más barato: http://www.mainsquarefestival.fr/
Pues eso, dejaremos a los niños con mi suegra y allá que nos vamos, no hemos convencido a ningún amigo para que se venga, así que nos vamos nosotros dos solitos, ea, el sábado que viene. Diosssssssssssss, qué ganas tengo, de música, de que se me ponga la piel de gallina, ¡¡¡de ver a Pearl Jam!!!, de dejarme atrapar por sensaciones y olvidarme de trabajo y doctorado y agobios, de beber cerveza y saltar y cantar canciones que no me sé pero de las que me invento la letra igual en un inglés de Albacete...
Una penilla que no sea para niños, pero una vez al año no hace daño. Y, además, es mi regalo de (30) cumpleaños.
Así que, si esta semana estoy desaparecida de la red, será porque me estoy metiendo un atracón de vídeos y youtube y canciones y letras de Pearl Jam que no veas. A Mathias se le van a quitar hasta las ganas, ¡pero es que estoy tan emocionada!

jueves, 7 de junio de 2012

About crockets

Con la que está cayendo (literal aquí en Bélgica, figurada pero obvia en España) entretenerse leyendo dónde se hacen las mejores croquetas de España puede parecer un esnobismo, pero me da un poco igual.
El artículo es de El País, ojalá pudiera darme yo el gustazo de que alguien me pagara por escribir algo así (previa cata del producto, claro). Os lo dejo aquí, por si alguien puede acercarse a alguno de estos sitios a tomarse una (o media docena) a mi salud: http://elviajero.elpais.com/articulo/viajero/templos/croqueta/elppor/20120607elpepuvia_1/Tes
Según escribo creo que esta va a ser la respuesta que dé cuando, a partir de ahora, me pregunten qué echo más de menos de España: las croquetas.

miércoles, 6 de junio de 2012

Chabacano y otras cosas que he aprendido hoy

Con la llegada del verano (en teoría) llega también el final de curso y los exámenes y las correcciones. 
Los alumnos de primero de filología tienen que buscar en internet -youtube, periódicos, canciones- fenómenos lingüísticos concretos ( de pronunciación, variación social, regional y termporal de la lengua, sintaxis, morfología) para después reunirlos todos en un portafolio, analizarlos y entregármelos vía electrónica para que yo los corrija, también vía electrónica, antes de su examen. Todo muy de nuestro tiempo. El caso es que a veces doy con cosas curiosas, y algo (aunque no sea de mucho valor científico o académico, si no sería el mundo al revés, que soy yo la que tiene que corregirles a ellos) aprendo todos los días.
Por ejemplo, que en México les llaman chabacanos a los albaricoques, que los Gipsy Kings (atención a esto, Mathias) no son españoles, sino franceses, hijos de emigrados españoles durante la Guerra Civil o que a Sergio Ramos se le cayó la Copa del rey el año pasado mientras iban en el autobús ese que les pasea como si fueran emperadores romanos camino a la plaza de Cibeles de Madrid. Ja,ja,ja, no he podido reírme más viendo este vídeo (por supuesto, había enlace al vídeo, es lo bueno de que sea todo digital; si todavía no habéis perdido suficiente tiempo leyendo este post, podéis verlo pinchando aquí)
Todo por cortesía de los estudiantes de primero, para que luego digan de la juventud de hoy día bla,bla,bla. Hala, a aprender.

lunes, 21 de mayo de 2012

La mano que mece la cuna

Mis manos no mecen tu cuna, porque no es como esas antiguas que se mueven, que se mecen. Sin embargo, mis manos te sacan de la cuna por la mañana, te cambian el pañal, te visten, te peinan, te perfuman y te quitan las legañas. Mis manos preparan tu leche, y te dan el biberón mientras secan las lágrimas derramadas mientras llorabas de hambre y de impaciencia (¡toda una noche sin comer, cómo voy a tener paciencia, y cómo puedes saber tú que tengo hambre si no lloro!)
Con mis manos hago tu comida, te acaricio, te mido la temperatura si tienes fiebre, te baño y te corto las uñas, te ayudo a zafarte de Tobias que, en su entusiasmo por jugar contigo, no se da cuenta de que te hace daño.
Mis manos mueven los muñecos que tanto te hacen reír, os ponen los dibujos que tanto os entusiasman antes de ir a dormir, pasan las páginas de los libros que te gusta ver y tocar. Uso mis manos para sostenerte ahora que quieres ponerte de pie y ver el mundo desde otra perspectiva, para arroparte cuando te destapas por la noche, para hacerte cosquillitas en la nuca y en la espalda cuando te echas, cansada, sobre mi regazo, para cepillarte esos dos dientecillos de ratona que te han salido.
Mis manos son el juguete que te metes en la boca para mordisquear cuando no quedan otros cerca , las que empujan el carrito cuando vamos a la calle o te dan un trozo de pan recientito de la panadería.
Sí, pequeña Clara, fueron mis manos las primeras que tocaron tu cabecita cuando apenas asomabas al mundo (la ginecóloga, muy energética ella que, en su entusiasmo, me cogió la mano y me obligó, "¡Toque, toque, que ya está aquí, tanto pelo!" Literal), las mismas que ahora teclean y se emocionan al recordar lo maravilloso que es el mundo desde que tú existes.

Por tu primer cumpleaños, te regalo mis manos, las mismas que han hecho todo esto en tan solo un año, las mismas que antes ya lo hacían por tu hermano, las mismas que seguirán haciendo todo esto (y muuuuuucho más) por ti el resto de tu vida.
Espero que te guste mi regalo, Clara, mi muñeca de ojos grandes.

Clara, 10/6/2011

Otra fecha señalada

Hoy, 21 de mayo, se cumple un año de la mudanza a nuestra casita. Hacía un día precioso, mucho más caluroso y soleado que hoy. 
Mucha gente se muda todos los días en todas partes del planeta, y no creo que toda la gente que lo hace lo marque en el calendario como yo, como un día señalado. Pero es que para mí supuso el fin de una etapa y el comienzo de otra, a pocos días del nacimiento de Clara (hice la mudanza embarazadísima, y con una energía para vaciar cajas y poner todo en su sitio de la que todavía hoy me maravillo, de verdad que no sé ni cómo fui capaz) y después de meses de mucho trabajo invertido en la casa.
Hoy la casa es mi hogar, nuestro hogar, y se ha convertido en mi nuevo hobby. De verdad, a medida que Clara y Tobias pasan más ratitos entretenidos jugando juntos, nosotros podemos centrarnos en nuestros arreglos, chapuzas y trabajillos caseros. 
Ahora me ha dado por las plantas: un semillero en el tejado, flores en el alféizar de la ventana que da a la calle, una parra plantada en la fachada. Y seguirá, seguro, porque aún me queda todo el patio (yupiii).
Lo bueno de este hobby es que me va a dar para muchos años. Porque cuando termine con las plantas me estará esperando la pintura, las luces de nuestra habitación y del baño, la habitación de los niños, puertas nuevas, el patio, el sótano, una cocina decente. Una carrera de fondo, vamos.
Otra ventaja: con la que está cayendo ahí fuera, trabajar en la casa es como una especia de refugio, de asegurarse que, pase lo que pase, será nuestra, de Mathias y Tobias y Clara y mía. A veces leo en reportajes o entrevistas a escritores y artistas que la casa de fulanito o menganita era como un centro de encuentro, de reunión y juegos e inspiración, en la que sus anfitriones eran hospitalarios y generosos. Pues bien, ese es mi sueño con nuestra casita, ambicioso, lo sé. Que las puertas estén siempre abiertas para todo aquel que quiera, para nuestros amigos y familia y amigos de nuestros hijos, organizar tardes de juegos, cenas, desayunos, cafeses, fiestas, cervezas, copichuelas.
Como para cualquiera de mis hobbys (escribir, leer, nadar, bailar, recientemente el yoga, ver pelis y series) hay que sacar tiempo de donde no lo hay pero, al final, se saca. Y el resultado será, nada más y nada menos, un hogar, ahí es nada.

domingo, 20 de mayo de 2012

Domingo, domingo

De madre e hijos, con el clásico paseo por el parque (patos, patos, patos) y a por el pan. Tobias y Clara no aguantan y se zampan medio antes de llegar a casa.
Juegos mientras se hace la comida: arroz a la cubana, no han rebañado el plato porque aún no saben, que si no...
Siesta, cada uno en su cuna, mamá en el sofá.
Siguen durmiendo, mientras yo hojeo un poco el periódico, juego a ser escritorcilla y preparo café. Silencio, qué gusto.
Sal solito, caliéntame un poquito, y mi domingo será perfecto.

lunes, 14 de mayo de 2012

Caleidoscopio

La realidad con demasiadas perspectivas. Abrumadora.
Una no sabe dónde mirar primero.
Los días se quedan cortos, el cansancio aprieta.
El verde de la primavera. el 15M. Amigos poetas.
Fechas límite.
Noticias, fotos, blogs. Y el trabajo.
Aspirar a tener criterio propio.

Menos mal que miro la pared y veo las fotos de Tobias y Clara insertas en el primer regalo que he recibido nunca por el día de la madre, y me doy cuenta de que nunca llegaré a todo eso. Al mismo tiempo, con ellos, ya lo soy todo.


lunes, 30 de abril de 2012

Puente (raro)

Esta mañana he oído en la radio el mensaje que había enviado uno de los oyentes en el que decía que qué gusto de puente, que tendría que haber más a menudo, uno cada semana,a ser posible. Ya, vaya un lumbreras, eso lo pensamos todos. Pero no lo decía porque el tipo estuviera de puente, sino porque iba camino al trabajo y daba gusto lo tranquila que estaba la carretera, que no había tráfico y todo funcionaba perfectamente, sin complicaciones, todo lo contrario que un lunes normal.
Joé, he pensado yo en ese momento, pues yo me cambiaría ahora mismo por cualquiera que no tuviera que ir a trabajar. 
Pero he cambiado de opinión según pasaba la mañana y podía comprobar que no tenía que correr para coger sitio en el tren, ¡que hasta sobraban asientos!, que la gente iba como mucho más relajada, que había menos tráfico y casi nadie en la facultad, que hay más silencio y, de verdad, se trabaja mejor.
Sé que es rizar el rizo, pero hasta ha salido el sol (y dicen que sólo por unas horas, que esta tarde vuelve a llover, este año la primavera no llega), y tengo mucha energía para trabajar y resolver miles de pequeñas cosas que nunca puedo terminar, porque otros están de puente y, como casi no hay emails ni llamadas ni citas ni reuniones, se puede trabajar de verdad. Hoy, disfruto trabajando.
Le doy una vuelta más al asunto-rizo, y me doy cuenta de que de verdad vivimos de manera demasiado atropellada, siempre deprisa, siempre tratando de ser eficientes y productivos y llegar a todo, de la agresividad a la que conduce este ritmo de vida (lo vemos en el tráfico, en el tren, en la manera de andar de la gente...). Es algo que me preocupa últimamente bastante, y este mismo fin de semana hemos jugado Mathias y yo a qué haríamos si no tuviéramos que vivir así. Y la respuesta es, en resumen, que viviríamos de verdad, nos cuidaríamos el uno al otro, cuidaríamos de los niños, viajaríamos, compraríamos y leeríamos más libros, haríamos más deporte, visitaríamos exposiciones, iríamos al teatro y al cine, enseñaríamos todo lo que sabemos a nuestros hijos, jugaríamos más, nos dedicaríamos a nuestras respectivas aficiones, pasaríamos más tiempo con amigos o temporadas largas en otros países, con gente nueva, ayudaríamos a otros que lo necesitan, la lista es casi interminable.
¿Qué harías si no tuvieras que vivir como vivimos ahora, a qué dedicarías tu tiempo, tu vida?

martes, 17 de abril de 2012

Annus horribilis

Para la monarquía española. Por fin. A ver si poco a poco la gente se va atreviendo a decir lo que para mí , para mucha gente, es evidente.
Ojalá les dieran más caña, es indignante, vergonzoso e inmoral que Juancarlitos se vaya de caza a Botsuana como quien va a remar al Retiro un domingo por la tarde, a costa de 40.000 euritos de nada pagados por los españolitos con sus impuestos, en un momento en que a muchos no les queda ni para el café.
Por no entrar al tema de los urdangarines, froilanes y marichalares, que todos sabemos lo mal que lo están pasando ahora que se han destapado sus trapicheos, pobrecitos.
Por una parte, me alegro de que haya salido a la luz, aunque sea a costa de cadera rota ( y la de viajes que le habremos pagado, a Botsuana y Dios sabe dónde, con quién, a hacer qué y costando cuánto, y nosotros sin saberlo) y de la imagen que proyecta ahora mismo en el exterior.
Pensándolo bien, no hay mal que por bien no venga, quizá esa misma mala prensa sirva para que a la gente se le caiga de una vez la venda y haya una profunda revisión de la necesidad de mantener una monarquía en España.
Y, aunque lo dudo, ojalá sea así.

De aniversario

4 años cumple hoy el blog. Con muchos lavados de cara, como le gusta decir a Elvira. Con un matrimonio, dos hijos, una casa, medio doctorado, otro que parece que quiere empezar, casi 30 años que voy a cumplir.
Para mí es un día importante, me vienen 4 años a la cabeza, lo bueno, lo malo, lo escrito, lo no escrito, lo pensado, lo sentido, lo soñado,lo trabajado, lo viajado y leído y comido y cambiado.
Cuánto hemos cambiado. O no, la esencia está ahí, pero voy cincenlándola casi sin darme cuenta.
Nunca pensé que me duraría tanto, mi cuaderno de colores. Y, sin embargo, aquí estamos.
Hoy lo uso para mirar hacia atrás, de dónde vengo. Otro día me servirá para mirar hacia delante, a dónde voy.

jueves, 12 de abril de 2012

Refranes

No estoy muy segura de que el refranero español sirva para Bélgica, pero hoy desde luego viene al pelo.
En abril, aguas mil.
Y más.
Qué manera de llover.
Día casero, casero. De moño, chándal (muy español), juegos y canciones con los niños, algo de lectura (mientras se echan su siesta, hoy larguísima, parece que no quieren levantarse, total, si no vamos a poder salir ni al parque, pensarán los pobreticos míos) y blog.
Segunda parte de las vacaciones: metiditos en casa.

viernes, 23 de marzo de 2012

Cuadernos

Una de las costumbres heredadas de casa de mis padres - y que ellos mismos han dejado un poco, qué pena- es la de comparar el periódico el domingo, con todos los suplementos posibles, y hojearlo sentada tranquilamente a la mesa picando algo, mientras termina de hacerse la comida. Paella o cocido a ser posible. Ayyyy...
A lo que iba: siguiendo esa sana costumbre, di con un artículo escrito por una presentadora de radio que hablaba de la pasión que tiene por los cuadernos. Cómo los tiene de todos los tamñas, formatos, colores, materiales, y cómo los hechos en dos tiendas concretas (una en Lisboa y otra no me acuerdo dónde) son especialmente hermosos, y cada vez que va a esas ciudades visita las susodichas tiendas y se hace con un cargamento para llevarse a casa.
Hasta ahí mi identificación plena. Los que me conocéis bien sabéis que he estado comprando y me habéis regalado cuadernos de todo tipo desde que tenía 15 años (es decir, la mitad de mi vida, que los 30 están ahí mismo), y se acumulan en mi casa, en cajas, en armarios, en el despacho, en el sótano, en más cajas.
Lo que me sorprendió enormemente era que esta mujer los compraba pero no los escribía. Decía que estaba esperando la ocasión perfecta, la novela que no acaba de arrancar, el relato que lleva años dándole vueltas en la cabeza, pero que nunca le parecían lo suficientelmente buenos como para estropear uno de sus maravillosos cuadernos escribiéndolo.
Curioso, porque es justo lo contrario que me pasa a mí, que no paro de garabatearlos, y lo que escribo no vale nada, y hasta escribo varios a la vez (uno para Tobias, otro para Clara, uno mío, otro con proyectos-ideas del trabajo, este blog, al que cambio de aspecto de vez en cuando para tener la impresión de que es un cuaderno nuevo, otro que hace años que no toco y ya ni sé dónde está, con poemas), y no me imagino guardarme dentro toda esa hojarasca, no podría, es como si me quemara, tiene que salir, convertirse en letra, en palabra escrita. Aunque sea una mierda.

En fin, lo que vengo a decir es lo curiosos que son, los cuadernos, que parece que tienen vida propia, que ocupan la casa de una, los cajones, los armarios hasta llegar a extermos de escritores que se mueren y sus herederos o los investigadores descubren montones de ellos repletos de un material increíble (no era escritor, pero Kurt Cobain hacía lo mismo, leí un reportaje sobre ello hace como dos o tres años, y no sé por qué se me ha quedado como muy grabado, tenía montones de cuadernos llenitos con no sólo letras de canciones, también dibujos, proyectos, ideas, pajas mentales varias como las que tenemos todos, etc).
Y cómo esta mujer los guarda como oro en paño, esperando que llegue la escritura perfecta para atreverse a dar el paso y mancillarlos, mientras que yo soy despiadada y cruel con ellos llenándolos día sí día también, con mis chorradas imperfectas e inacabadas.

Día redondo

Hoy, en el día de tu 2° cumpleaños, hace un sol radiante, un tiempo precioso, parece que hecho a propósito para que el domingo podamos celebrarlo al aire libre, con globos y tarta y cumpleaños feliz en dos idiomas (como el año pasado).
Cómo has cambiado en un año, madre mía. Y cuánto ha cambiado todo a tu alrededor, a nuestro alrededor. Para empezar, existe Clara, la muñeca morena de ojos grandes, como me gusta llamarla. No sólo existe, sino que tiene ya casi 10 meses, buf, otra que no para de crecer y de cambiar. Y cómo la quieres. Es un regalo ver cómo os comunicáis a vuestra manera, ella sentada en su parque floja de risa miránodte, y tú sentado en la trona haciéndole bobadas para que se ría, y cuanto más se ríe ella más lo haces tú, y así podéis pasaros un buen rato, enredados en esa espiral de risas. Clara empieza a palmotear y a gritar como loca cuando ve que bajas de tu habitación por las mañanas, o cuando te acercas a ella para darle besos o un juguete que se le ha caído. ¡Pero si hasta véis juntos los dibujos, los dos monísimos, repeinados después del baño, sentados en el sofá!
Fíjate todo lo que te cuento, todo lo que has cambiado desde tu último cumpleaños. Ya no sólo andas, y corres, y comes totalmente solo, y te sabes canciones, y has viajado solo con tu papá a Italia, y has probado un helado, y bajas las escaleras solito, y sabes contar en los dos idiomas!, y hablas una mezcla graciocísima de neerlandés-español-Tobisiano, sino que, además, eres ya y te comportas como un hermano mayor.
Los autobuses, Mickey Mouse, los patos del estanque del parque cerquita de casa, tu bici (y, espera, ya verás qué sorpresa te tenemos preparada, una bici de verdad, de niño mayor, como esas a las que te quedas mirando embobado cuando vamos al parque) son, además de Clara, tus héroes. Sí, digo héroes sabiendo que son objetos, animales y dibujos animados, pero es que sin ellos no podrías vivir. Sin papá y sin mamá, bueno, quizá, pero un mundo sin autobuses????

Y en seis, meses, al cole. Que ya lo dices, cole, cole, aunque no estoy muy segura de que sepas qué significa, pero ya tendrás tiempo (aaaaaaaaaaaaaños y años de tu vida) para saber qué significa. Pero esa es otra historia, hijo, no vayamos tan deprisa, bastante rápido crecéis ya.
Y nosotros lo mucho que lo estamos disfrutando, vaya que sí. Más intentsamente si cabe este fin de semana. Hoy, para mí, es un día redondo, intensísimo.Tengo lágrimas en los ojos casi desde que me he levantado. Lleno de recuerdos, del mismo día en que naciste, lo largo, duro y doloroso que fue el parto, las horas posteriores, lo pequeñito y distinto que eras a como eres hoy, tu olor a jamón de York (lo siento, pero es así; un olor a vida, a carne, un poco a animal, no lo olvidaré nunca), el mundo tan nuevo y desconocido que se me abría con un bebé en brazos, los miedos, los interrogantes, el milagro de ser madre y de que la vida, a partir de ese momento, ya no sería nunca la misma. Sería, es, mejor, infinitamente mejor.

Es un día redondo porque celebramos los dos años que hemos pasado a tu lado, la personita en que te has convertido, con tu carácter, tus miedos (al agua, a caerte, al motor de algunos coches o motos), tu risa sonora y contagiosa, tus propios gustos, tu horario. Celebro también, yo sola y sn que nadie lo sepa, el cajón de recuerdos que guardo aquí dentro, desde mi embarazo hasta esta misma mañana, y los saco uno a uno, o varios a la vez, los miro, los saboreo, me regodeo en ellos.
He empezado a escribirte esta entrada como el año pasado, con la mente puesta en que es mi particular regalo para ti, especial, inmaterial, que quizá te guste desempaquetar y leer dentro de unos años, que qué bonito si consigo hacer de ello una tradición. Pero me doy cuenta de que el regalo eres tú y, aunque suene a tópico, las palabras se quedan cortas para decirte hoy lo infinitamente mucho que te quiero.

Gracias, Tobias, por regalarnos este día tan redondo, por estar aquí, por ser tú y ser ya como eres, por hacerme sentir tan orgullosa de ser tu madre. Por completarme.



PD: Y, por si fuera poco, día más redondo aún: esta es la entrada n° 250 de este blog ;-)

martes, 13 de marzo de 2012

¿Son los blogs algo de mujeres?

¿O soy yo que, casualmente (o no, mmmm...) sólo doy con blogs de mujeres? Miento, alguno escrito por un hombre también leo, pero es una inmensa y aplastante mayoría de mujeres la que escribe.
Se me ocurren varias teorías para explicar este fenómeno, pero me gustaría saber qué pensáis vosotros antes de dar mi opinión-veredicto.
Hala, a pensar y a escribir, ya seas mujer u hombre.
Por cierto que, para confirmar mi teoría, yo soy mujer, tengo un blog, y la mayoría de los que me leéis sois mujeres.
Vale.

Marcha blanca

Lo he oído esta mañana en la radio, en las noticias, y se me ha quedado dando vueltas, enganchado. Me parece una combinación preciosa, la elección del adjetivo, fascinante.
Se trata de una marcha que se ha convocado para este próximo domingo, una marcha pacífica por Bruselas en señal de repulsa por el atentado cometido anoche por un musulmán sunita contra una mezquita chiíta en esa ciudad.
La noticia en sí es horrorosa, sobre todo porque ha muerto el imán de la mezquita.
Pero lo de la MARCHA BLANCA, ya os digo, no sé por qué, se me ha quedado rondando en la cabeza, y tenía que salir.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Boquiabierta

Falta de ideas los últimos días para escribir una entrada nueva en el blog (y superadísima por la avalancha de mala suerte que tenemos esta semana, por no decir este año, ya os contaré cuando tenga tiempo y lo vea todo con un poco de perspectiva) abro el periódico y me doy de bruces con que existe un "Instituto Coca Cola de la Felicidad". Alucino.
Quizá debería hacerme una cuenta de twitter, para entradas ultrarrápidas como ésta.
Pero qué fuerte.

martes, 28 de febrero de 2012

Atrapados en el gris

Ayer sentía una pena casi infinita, en la boca del estómago. Un sentimiento físico, un agujero que me acompañó todo el día, en cada momento. Desde que estaba vistiendo a Clara y dándole su primer biberón, esperando al tren, leyendo el periódico de camino al trabajo, delante de la pantalla del ordenador, mientras comía con una compañera, de vuelta a casa en otro tren, cuando fui a recoger a Clara a la guardería, dándole su baño por la noche en casa, mientras hablaba por teléfono con mis padres y mis hermanos, mientras hablaba por Skype con Mathias y Tobias, que están en Florencia, mientras me preparaba la cena y, finalmente, tumbada en el sofá, viendo una película.
Todo el día pensé que era porque echo de menos a mis chicos, por la soledad del domingo por la tarde sin ellos, que aún me pesaba, por el síndrome del lunes por la mañana,por el eco de sus voces a través del móvil y del ordenador, por el peso de dormir sola en una cama tan grande, fría, por querer luchar contra todos esos sentimientos por Clarita, que se merece a la mejor Lydia cuando está conmigo.
Pero no. Hoy me he levantado con la misma pena casi infinita, en la boca del estómago. Un sentimiento físico que me está acompañando también hoy todo el día, hasta ahora.
La diferencia con ayer, es que ya sé de qué se trata: el cielo. Plomizo, bajo, tristérrimo, me está afectando como hacía años que no lo hacía. Y yo que creía que ya me había acostumbrado, me doy de bruces con la realidad de que no.
Sueño despierta con el sol del que me habla Mathias, con un paseo agradable camino a la guardería o a mis clases, y no este correr con las manos metidas en los bolsillos y el cuello del abrigo subido hasta arriba, aterida de frío. Sueño con un café en una terracita, con un rato en el parque con mis hijos, con el brillo y el color tan diferente que tienen las casas, la gente, los tejados, los parques, los árboles, las horas, los minutos, la ropa, cuando hay sol.

No es pedir tanto.

Este gris lo envuelve todo, y nos atrapa, y cualquier pequeño acontecimiento, una noticia leída en el periódico, una canción oída en la radio, una llamada de Mathias desde Italia, la voz de Tobias a través del ordena, los aprecio a través del prisma de ese color. Maldito.
Sé que de sol no se vive, pero hoy daría cualquier cosa por estar en cualquier otro sitio donde lo hubiera.

viernes, 24 de febrero de 2012

Palabras para Elvira

Más vale tarde que nunca, Elvira, cielo. Y hoy, tras una semana de nubarrones de virus, bacterias y demás, por fin un sol que parece que quiere anunciar la primavera.
Y tu 'tiny poem'.

jueves, 23 de febrero de 2012

Ahogaíta

El domingo llegó la gripe a Engelstraat 77 y vino como el caballo de Atila, que por donde está pasando no va a volver a crecer la hierba. primero Tobias, luego yo, Clara, Tobias otra vez, Clara hoy. Dos visitas al médico, otra más mañana por la mañana, una caja de aspirinas, dos botes de jarabe, gotas para la nariz, antibióticos, kilos y kilos ( y no exagero) de pañuelos de papel. Esto es agotador, así que perdonad si no he respondido a vuestros comentarios o no he escrito nada interesante, pero hoy es el primer día de esta semana que puedo mirarme al espejo, y no exagero.
Por supuesto, a un lado el trabajo, los planes pendientes, un concierto al que quería ir mañana, encontrarle gusto a los alimentos, dormir una sola noche sin pensar si alguno de los dos peques subirá de 39, poder respirar por la nariz.
A ver si la primavera nos trae aires más saludables.

miércoles, 8 de febrero de 2012

En vivo y en directo

Sin twitter, os escribo mientras hago. Siguiendo la moda del microblogging, en versión original, es decir, en un blog-blog.
Ola de frío, por décimo día consecutivo. Para no quedarme dormida delante del ordena he buscado música que me haga sentir muchas cosas. Ben Harper, back to the roots. Puedo escucharlo online.http://www.benharper.com/sites/all/themes/bh/player.php?song_nid=72153&album_nid=72144 Cascos puestos, para no perder la concentración, no molestar a mi compañera de despacho ni oír a los obreros que están trabajando fuera. Piel de gallina. Vuelvo a hace unos años,cuando aún vivía en Madrid, al baile en nuestra noche de bodas (Amen, Omen), a noches de primavera, a un concierto en Bruselas en 2007. Los que me conocen saben que estoy un poco (muy) enamorada de Ben Harper.Ay.
¿Qué tengo ahora mismo entre manos? No puedo airearlo mucho, no vaya a ser que al final no se publique. Shssss, secreto.
Pausa para leer el periódico y echarme las manos a la cabeza, una vez más, con lo que le está pasando a mi pobre España. Hoy me toca de cerca, han cambiado el temario a los opositores, y entre ellos está mi hermano.http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/02/08/actualidad/1328699513_883318.html
Curiosamente, el chico que ha escrito este artículo iba a mi colegio, y su hermano estaba en mi clase. El mundo es un pañuelo y todos estamos interconectados de un modo u otro, incluso sin el caralibro. Je,je. Hablando de lo cual, he comido con algunos compañeros hoy, entre ellos un doctorando mexicano que tampoco tiene y que me ha asegurado que conoce a bastante gente que, conscientemente, ha elegido no tener. Esto me llega en un momento de debilidad en el que me estaba planteando abrirme un perfil, por aquello de no quedarme en la prehistoria tecnológica con menos de 30 años, pero vuelven a entrarme las dudas. Tema para otra entrada, otro día.

Semana de vacaciones para los estudiantes, previa al comienzo del segundo cuatrimestre, post-exámenes, en la facultad sólo estamos los curritos y los profes que de verdad son unos apasionados por su trabajo. Qué sensación más rara, qué vacío todo, pero qué ambiente más de trabajo, al mismo tiempo.
Y ya, a trabajar, que esto es la pescadilla que se muerde la cola, escribir mientras hago, hay que parar en algún momento. Vuelvo a mi publicación secreta ;-) Con ojeras hasta los pies, Clara nos ha dado una noche terrible, hemos dormido, máximo, cuatro horas seguidas, lo nunca visto con ella. Creo que de ahí viene esta diarrea verbal.
Hala.