viernes, 23 de marzo de 2012

Cuadernos

Una de las costumbres heredadas de casa de mis padres - y que ellos mismos han dejado un poco, qué pena- es la de comparar el periódico el domingo, con todos los suplementos posibles, y hojearlo sentada tranquilamente a la mesa picando algo, mientras termina de hacerse la comida. Paella o cocido a ser posible. Ayyyy...
A lo que iba: siguiendo esa sana costumbre, di con un artículo escrito por una presentadora de radio que hablaba de la pasión que tiene por los cuadernos. Cómo los tiene de todos los tamñas, formatos, colores, materiales, y cómo los hechos en dos tiendas concretas (una en Lisboa y otra no me acuerdo dónde) son especialmente hermosos, y cada vez que va a esas ciudades visita las susodichas tiendas y se hace con un cargamento para llevarse a casa.
Hasta ahí mi identificación plena. Los que me conocéis bien sabéis que he estado comprando y me habéis regalado cuadernos de todo tipo desde que tenía 15 años (es decir, la mitad de mi vida, que los 30 están ahí mismo), y se acumulan en mi casa, en cajas, en armarios, en el despacho, en el sótano, en más cajas.
Lo que me sorprendió enormemente era que esta mujer los compraba pero no los escribía. Decía que estaba esperando la ocasión perfecta, la novela que no acaba de arrancar, el relato que lleva años dándole vueltas en la cabeza, pero que nunca le parecían lo suficientelmente buenos como para estropear uno de sus maravillosos cuadernos escribiéndolo.
Curioso, porque es justo lo contrario que me pasa a mí, que no paro de garabatearlos, y lo que escribo no vale nada, y hasta escribo varios a la vez (uno para Tobias, otro para Clara, uno mío, otro con proyectos-ideas del trabajo, este blog, al que cambio de aspecto de vez en cuando para tener la impresión de que es un cuaderno nuevo, otro que hace años que no toco y ya ni sé dónde está, con poemas), y no me imagino guardarme dentro toda esa hojarasca, no podría, es como si me quemara, tiene que salir, convertirse en letra, en palabra escrita. Aunque sea una mierda.

En fin, lo que vengo a decir es lo curiosos que son, los cuadernos, que parece que tienen vida propia, que ocupan la casa de una, los cajones, los armarios hasta llegar a extermos de escritores que se mueren y sus herederos o los investigadores descubren montones de ellos repletos de un material increíble (no era escritor, pero Kurt Cobain hacía lo mismo, leí un reportaje sobre ello hace como dos o tres años, y no sé por qué se me ha quedado como muy grabado, tenía montones de cuadernos llenitos con no sólo letras de canciones, también dibujos, proyectos, ideas, pajas mentales varias como las que tenemos todos, etc).
Y cómo esta mujer los guarda como oro en paño, esperando que llegue la escritura perfecta para atreverse a dar el paso y mancillarlos, mientras que yo soy despiadada y cruel con ellos llenándolos día sí día también, con mis chorradas imperfectas e inacabadas.

Día redondo

Hoy, en el día de tu 2° cumpleaños, hace un sol radiante, un tiempo precioso, parece que hecho a propósito para que el domingo podamos celebrarlo al aire libre, con globos y tarta y cumpleaños feliz en dos idiomas (como el año pasado).
Cómo has cambiado en un año, madre mía. Y cuánto ha cambiado todo a tu alrededor, a nuestro alrededor. Para empezar, existe Clara, la muñeca morena de ojos grandes, como me gusta llamarla. No sólo existe, sino que tiene ya casi 10 meses, buf, otra que no para de crecer y de cambiar. Y cómo la quieres. Es un regalo ver cómo os comunicáis a vuestra manera, ella sentada en su parque floja de risa miránodte, y tú sentado en la trona haciéndole bobadas para que se ría, y cuanto más se ríe ella más lo haces tú, y así podéis pasaros un buen rato, enredados en esa espiral de risas. Clara empieza a palmotear y a gritar como loca cuando ve que bajas de tu habitación por las mañanas, o cuando te acercas a ella para darle besos o un juguete que se le ha caído. ¡Pero si hasta véis juntos los dibujos, los dos monísimos, repeinados después del baño, sentados en el sofá!
Fíjate todo lo que te cuento, todo lo que has cambiado desde tu último cumpleaños. Ya no sólo andas, y corres, y comes totalmente solo, y te sabes canciones, y has viajado solo con tu papá a Italia, y has probado un helado, y bajas las escaleras solito, y sabes contar en los dos idiomas!, y hablas una mezcla graciocísima de neerlandés-español-Tobisiano, sino que, además, eres ya y te comportas como un hermano mayor.
Los autobuses, Mickey Mouse, los patos del estanque del parque cerquita de casa, tu bici (y, espera, ya verás qué sorpresa te tenemos preparada, una bici de verdad, de niño mayor, como esas a las que te quedas mirando embobado cuando vamos al parque) son, además de Clara, tus héroes. Sí, digo héroes sabiendo que son objetos, animales y dibujos animados, pero es que sin ellos no podrías vivir. Sin papá y sin mamá, bueno, quizá, pero un mundo sin autobuses????

Y en seis, meses, al cole. Que ya lo dices, cole, cole, aunque no estoy muy segura de que sepas qué significa, pero ya tendrás tiempo (aaaaaaaaaaaaaños y años de tu vida) para saber qué significa. Pero esa es otra historia, hijo, no vayamos tan deprisa, bastante rápido crecéis ya.
Y nosotros lo mucho que lo estamos disfrutando, vaya que sí. Más intentsamente si cabe este fin de semana. Hoy, para mí, es un día redondo, intensísimo.Tengo lágrimas en los ojos casi desde que me he levantado. Lleno de recuerdos, del mismo día en que naciste, lo largo, duro y doloroso que fue el parto, las horas posteriores, lo pequeñito y distinto que eras a como eres hoy, tu olor a jamón de York (lo siento, pero es así; un olor a vida, a carne, un poco a animal, no lo olvidaré nunca), el mundo tan nuevo y desconocido que se me abría con un bebé en brazos, los miedos, los interrogantes, el milagro de ser madre y de que la vida, a partir de ese momento, ya no sería nunca la misma. Sería, es, mejor, infinitamente mejor.

Es un día redondo porque celebramos los dos años que hemos pasado a tu lado, la personita en que te has convertido, con tu carácter, tus miedos (al agua, a caerte, al motor de algunos coches o motos), tu risa sonora y contagiosa, tus propios gustos, tu horario. Celebro también, yo sola y sn que nadie lo sepa, el cajón de recuerdos que guardo aquí dentro, desde mi embarazo hasta esta misma mañana, y los saco uno a uno, o varios a la vez, los miro, los saboreo, me regodeo en ellos.
He empezado a escribirte esta entrada como el año pasado, con la mente puesta en que es mi particular regalo para ti, especial, inmaterial, que quizá te guste desempaquetar y leer dentro de unos años, que qué bonito si consigo hacer de ello una tradición. Pero me doy cuenta de que el regalo eres tú y, aunque suene a tópico, las palabras se quedan cortas para decirte hoy lo infinitamente mucho que te quiero.

Gracias, Tobias, por regalarnos este día tan redondo, por estar aquí, por ser tú y ser ya como eres, por hacerme sentir tan orgullosa de ser tu madre. Por completarme.



PD: Y, por si fuera poco, día más redondo aún: esta es la entrada n° 250 de este blog ;-)

martes, 13 de marzo de 2012

¿Son los blogs algo de mujeres?

¿O soy yo que, casualmente (o no, mmmm...) sólo doy con blogs de mujeres? Miento, alguno escrito por un hombre también leo, pero es una inmensa y aplastante mayoría de mujeres la que escribe.
Se me ocurren varias teorías para explicar este fenómeno, pero me gustaría saber qué pensáis vosotros antes de dar mi opinión-veredicto.
Hala, a pensar y a escribir, ya seas mujer u hombre.
Por cierto que, para confirmar mi teoría, yo soy mujer, tengo un blog, y la mayoría de los que me leéis sois mujeres.
Vale.

Marcha blanca

Lo he oído esta mañana en la radio, en las noticias, y se me ha quedado dando vueltas, enganchado. Me parece una combinación preciosa, la elección del adjetivo, fascinante.
Se trata de una marcha que se ha convocado para este próximo domingo, una marcha pacífica por Bruselas en señal de repulsa por el atentado cometido anoche por un musulmán sunita contra una mezquita chiíta en esa ciudad.
La noticia en sí es horrorosa, sobre todo porque ha muerto el imán de la mezquita.
Pero lo de la MARCHA BLANCA, ya os digo, no sé por qué, se me ha quedado rondando en la cabeza, y tenía que salir.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Boquiabierta

Falta de ideas los últimos días para escribir una entrada nueva en el blog (y superadísima por la avalancha de mala suerte que tenemos esta semana, por no decir este año, ya os contaré cuando tenga tiempo y lo vea todo con un poco de perspectiva) abro el periódico y me doy de bruces con que existe un "Instituto Coca Cola de la Felicidad". Alucino.
Quizá debería hacerme una cuenta de twitter, para entradas ultrarrápidas como ésta.
Pero qué fuerte.

martes, 28 de febrero de 2012

Atrapados en el gris

Ayer sentía una pena casi infinita, en la boca del estómago. Un sentimiento físico, un agujero que me acompañó todo el día, en cada momento. Desde que estaba vistiendo a Clara y dándole su primer biberón, esperando al tren, leyendo el periódico de camino al trabajo, delante de la pantalla del ordenador, mientras comía con una compañera, de vuelta a casa en otro tren, cuando fui a recoger a Clara a la guardería, dándole su baño por la noche en casa, mientras hablaba por teléfono con mis padres y mis hermanos, mientras hablaba por Skype con Mathias y Tobias, que están en Florencia, mientras me preparaba la cena y, finalmente, tumbada en el sofá, viendo una película.
Todo el día pensé que era porque echo de menos a mis chicos, por la soledad del domingo por la tarde sin ellos, que aún me pesaba, por el síndrome del lunes por la mañana,por el eco de sus voces a través del móvil y del ordenador, por el peso de dormir sola en una cama tan grande, fría, por querer luchar contra todos esos sentimientos por Clarita, que se merece a la mejor Lydia cuando está conmigo.
Pero no. Hoy me he levantado con la misma pena casi infinita, en la boca del estómago. Un sentimiento físico que me está acompañando también hoy todo el día, hasta ahora.
La diferencia con ayer, es que ya sé de qué se trata: el cielo. Plomizo, bajo, tristérrimo, me está afectando como hacía años que no lo hacía. Y yo que creía que ya me había acostumbrado, me doy de bruces con la realidad de que no.
Sueño despierta con el sol del que me habla Mathias, con un paseo agradable camino a la guardería o a mis clases, y no este correr con las manos metidas en los bolsillos y el cuello del abrigo subido hasta arriba, aterida de frío. Sueño con un café en una terracita, con un rato en el parque con mis hijos, con el brillo y el color tan diferente que tienen las casas, la gente, los tejados, los parques, los árboles, las horas, los minutos, la ropa, cuando hay sol.

No es pedir tanto.

Este gris lo envuelve todo, y nos atrapa, y cualquier pequeño acontecimiento, una noticia leída en el periódico, una canción oída en la radio, una llamada de Mathias desde Italia, la voz de Tobias a través del ordena, los aprecio a través del prisma de ese color. Maldito.
Sé que de sol no se vive, pero hoy daría cualquier cosa por estar en cualquier otro sitio donde lo hubiera.

viernes, 24 de febrero de 2012

Palabras para Elvira

Más vale tarde que nunca, Elvira, cielo. Y hoy, tras una semana de nubarrones de virus, bacterias y demás, por fin un sol que parece que quiere anunciar la primavera.
Y tu 'tiny poem'.

jueves, 23 de febrero de 2012

Ahogaíta

El domingo llegó la gripe a Engelstraat 77 y vino como el caballo de Atila, que por donde está pasando no va a volver a crecer la hierba. primero Tobias, luego yo, Clara, Tobias otra vez, Clara hoy. Dos visitas al médico, otra más mañana por la mañana, una caja de aspirinas, dos botes de jarabe, gotas para la nariz, antibióticos, kilos y kilos ( y no exagero) de pañuelos de papel. Esto es agotador, así que perdonad si no he respondido a vuestros comentarios o no he escrito nada interesante, pero hoy es el primer día de esta semana que puedo mirarme al espejo, y no exagero.
Por supuesto, a un lado el trabajo, los planes pendientes, un concierto al que quería ir mañana, encontrarle gusto a los alimentos, dormir una sola noche sin pensar si alguno de los dos peques subirá de 39, poder respirar por la nariz.
A ver si la primavera nos trae aires más saludables.

miércoles, 8 de febrero de 2012

En vivo y en directo

Sin twitter, os escribo mientras hago. Siguiendo la moda del microblogging, en versión original, es decir, en un blog-blog.
Ola de frío, por décimo día consecutivo. Para no quedarme dormida delante del ordena he buscado música que me haga sentir muchas cosas. Ben Harper, back to the roots. Puedo escucharlo online.http://www.benharper.com/sites/all/themes/bh/player.php?song_nid=72153&album_nid=72144 Cascos puestos, para no perder la concentración, no molestar a mi compañera de despacho ni oír a los obreros que están trabajando fuera. Piel de gallina. Vuelvo a hace unos años,cuando aún vivía en Madrid, al baile en nuestra noche de bodas (Amen, Omen), a noches de primavera, a un concierto en Bruselas en 2007. Los que me conocen saben que estoy un poco (muy) enamorada de Ben Harper.Ay.
¿Qué tengo ahora mismo entre manos? No puedo airearlo mucho, no vaya a ser que al final no se publique. Shssss, secreto.
Pausa para leer el periódico y echarme las manos a la cabeza, una vez más, con lo que le está pasando a mi pobre España. Hoy me toca de cerca, han cambiado el temario a los opositores, y entre ellos está mi hermano.http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/02/08/actualidad/1328699513_883318.html
Curiosamente, el chico que ha escrito este artículo iba a mi colegio, y su hermano estaba en mi clase. El mundo es un pañuelo y todos estamos interconectados de un modo u otro, incluso sin el caralibro. Je,je. Hablando de lo cual, he comido con algunos compañeros hoy, entre ellos un doctorando mexicano que tampoco tiene y que me ha asegurado que conoce a bastante gente que, conscientemente, ha elegido no tener. Esto me llega en un momento de debilidad en el que me estaba planteando abrirme un perfil, por aquello de no quedarme en la prehistoria tecnológica con menos de 30 años, pero vuelven a entrarme las dudas. Tema para otra entrada, otro día.

Semana de vacaciones para los estudiantes, previa al comienzo del segundo cuatrimestre, post-exámenes, en la facultad sólo estamos los curritos y los profes que de verdad son unos apasionados por su trabajo. Qué sensación más rara, qué vacío todo, pero qué ambiente más de trabajo, al mismo tiempo.
Y ya, a trabajar, que esto es la pescadilla que se muerde la cola, escribir mientras hago, hay que parar en algún momento. Vuelvo a mi publicación secreta ;-) Con ojeras hasta los pies, Clara nos ha dado una noche terrible, hemos dormido, máximo, cuatro horas seguidas, lo nunca visto con ella. Creo que de ahí viene esta diarrea verbal.
Hala.

martes, 31 de enero de 2012

¿No querías caldo?

Pues toma dos tazas. No sólo no conseguimos que los niños se recuperen de tres semanas (tres semanas!) de mocos, tos, fiebre, resfriado, noches maldurmiendo y malestar generalizado, sino que, además, ahora me lo han pegado a mí (la semana pasada fue a Mathias a quien le tocó). Y, claro, como no hay dos sin tres y la ley de Murphy siempre triunfa, encima viene la ola de frío esta que nos está dejando a todos K.O.
Joder, como si de una metáfora de la crisis que azota a media (qué digo, a casi toda) Europa y EEUU.
Si es que tengo alma de poeta, yo, que hasta en esto veo metáforas. Achissssssss.

viernes, 27 de enero de 2012

Palabras para Rebeca





Rebeca, chata, vas a tener que apañártelas con esto ;-)

Yonkis

Ayer leí en el periódico que, con todo esto del cierre de Megaupload, seriesyonkis empezaba a verse "amenazada" legalmente. Nunca había pensado en el nombre de la web, pero de repente me di cuenta de que nosotros (Mathias y yo) somos unos auténticos yonkis de las series. La última que nos ha enganchado, Treme. Aquí podéis ver el trailer: http://www.youtube.com/watch?v=2jnSzAI3gCQ
Trata sobre el New Orleands de después de Katrina, la escena musical de fondo, la reconstrucción de la ciudad, en fin, no os cuento más.
Empezamos a verla el domingo pasado y, literalmente, nos hemos hecho adictos. Todas las noches, después de cenar, con los niños ya durmiendo, no hemos hecho otra cosa que ver la serie. Domingo, lune,s martes, miércoles, jueves. ¿Qué quieres hacer esta noche?, me preguntaba ayer Mathias. Ja,ja,ja, como si hubiera otra opción. Se acabó el leer (menos mal que aún tengo el tren o el momento justo antes de dormir, en la cama, con la luz de la mesita de noche), buscar pelis buenas que descargar y ver (menos aún con todo esto del pánico post-cierre de Megaupload, qué locura, están cerrando un montón de páginas), salir a tomar algo, ver las noticias, un documental y, mucho menos, trabajar en cosas atrasadas. Vale, es cierto que Mathias ha estado enfermo, que hace mucho frío, que con los peques es difícil salir a tomar algo entre semana. Excusas, excusas para justificarnos y plantarnos en el sofá con una cerve en la mano a ver Treme. Y, después de cada capítulo, el inevitable dilema: ¿otro?

¿A alguien más le pasa esto, o somos sólo nosotros? ¿Habrá vida después de Treme?

miércoles, 18 de enero de 2012

Se me ha encogido el corazón

Llevo desde el viernes pasado dándole vueltas a la nueva entrada del blog. Iba a ser chispeante y crítica;así, como muy rápida, con sentido del humor un poco mordaz. Tema: los chinos que se volvieron locos esperando el nuevo IPhone de Apple y la chorradez generalizada y contagiosa que lleva a los medios de comunicación (de aquí y de allí, no os creáis, pero seguro que es que lo habían copiado directamente de alguna agencia o medio angloparlante, sin pensar demasiado antes de hacerlo, qué inculticia, por Dios) a decir que los susodichos cinos locos son FANS de Apple. Te cagas. Y yo que me iba a explayar y quedarme más a gusto que un arbusto con lo de ser FAN de una marca de ordenadores, dándole de paso un poco de caña al capitalismo y al concepto "modernete" europeo y "locura total" chino.
Iba a hacerlo, pero antes he abierto El País para leer un poco alguna noticia que me sacara de mi ensimismamiento, y ya no puedo escribir esa entrada. Fuck it.
Porque he dado con una realidad mucho mucho mucho más dura, y se me ha encogido el corazón, y se me ha quedado encogido y anudado para lo que queda de día: Decenas de miles de cadáveres invisibles, así se llama la noticia que no lo es tanto, porque es un tema que nos llega a menudo, pero no nos (me) acaba de tocar. Hasta hoy.
A la mierda mi banalidad y superficialidad, qué asco de mundo, que diría Mafalda.

jueves, 12 de enero de 2012

Limbo

Cuando estoy aquí, quiero estar allí y, cuando estoy allí, quiero estar aquí. Aquí soy la española, y allí dicen que me he contagiado de algunas cosas belgas.
Allí me pregunto por qué casi nadie recicla y añoro nuestro rollo vegetariano y el no tener tele. Pero llego aquí y los días se me hacen demasiado cortos, me anochece demasiado pronto y las tardes se me hacen muy largas muchas veces.
Allí echo de menos el que la gente no hable a voces en un bar o un restaurante o que a una la dejen ir a su aire, sin preguntar demasiado, para, al llegar aquí sorprenderme a mí misma añorando el bullicio, el ruido, el jaleo, la casa de mis padres llena de gente, la costumbre de no dejarle a una sola, no vaya a ser que se aburra o necesite la soledad.
Allí me falta la bici, mi emisora de radio, mi propia manera de cocinar, con toques de aquí y allá, mi cama, que no te den bolsa en el supermercado, la cerveza, el aire un poco menos reseco, el verde; aquí, el jamón, las croquetas, la cañita de mediodía o de antes de cenar, la siesta, los paseos hasta más tarde con los niños, el sol, por Dios, el sol. Y la comida de mi madre.

Allí a mis amigos de aquí; aquí, rabiosamente a veces, a mi familia, a mis amigos de allí.

Releo y este limbo me parece limbo de tópicos, pero es como lo siento. Y veo difícil que algún día deje de estar bailando en él, me temo que va unido a mi espíritu inquieto, siempre queriendo lo que no tengo, que me ha llevado a estar aquí ahora, pero quién sabe dónde me llevará (y conmigo a Mathias, Tobias, Clara) mañana.

Sé que no soy la única, a muchas amigas de aquí les sucede algo parecido, lo sé. Y, sin embargo, lo vivo como único, mío, sin darme cuenta de que está lleno de lugares comunes.
La nostalgia, supongo, es como el amor, tan igual a todas las personas, y tan distinto al mismo tiempo, tan único que me da la sensación de que nadie más en el mundo siente o piensa como una.

Por suerte, me quedará "allí".

lunes, 9 de enero de 2012

Juego




La semana pasada hicimos una especie de amigo invisible sui generis en casa de Vicky, en lo que va a acabar por ser una tradición navideña más en mi grupo de amigos. Buscando regalo dimos Mathias y yo con una cosa muy chula que nos hemos autoregalado por Reyes: es el "Poetry kit", es decir, una cajita con 200 imanes chiquititos, cad auno de los cuales es una palabra distinta. En inglés.
Mathias nunca ha sido muy fan de los imanes (ni del queso cabrales), pero fue él quien tuvo la idea. Yo, qué sí soy fan de los imanes de nevera, acepté en seguida.
Total, que lo primero que sacó de la maleta fue la cajita con las palabras, y ya están las 200 en la nevera. Literalmente. Ver fotos.
Se trata, entonces, de ser un poco artístico de una manera lúdica y espontánea, y ya nos han surgido dos frases/versos: "she did approach him/it was electric" y "more joy in being absurd".
He aquí el juego: si alguien quiere contribuir a crear poesía para poner en nuestro frigorífico, que lo haga a través de este blog. Tiene que ser en inglés (sorry) y ya me encagaré yo de poner los imanes juntos y hacer una foto que enviaré a su dueño ;-)
Si elegís palabras que no están en nuestro kit, no pasa nada, yo os lo digo y seguimos jugando hasta que demos con un verso/frase/poema/micro relato que sí los tenga.

¿Quién empieza?

PD: Para los que no lo sepáis, nuestro frigorífico se ve desde la calle, de modo que vuestro arte lo apreciarán los peatones que pasan por nuestra acera y que, a menudo, se quedan mirando lo que estamos haciendo en casa en ese momento. ¡Vuestra poesía va a llegar a mucha gente!

Equipación para corregir exámenes

Café.
Chandal (o chundal para mi hermano) del marido, bien grande, con el que poder jugar a quitarme y ponerme la capucha, en clara alternancia con hacer y deshacer cada rizo de mi pelo: me ayuda a concentrarme.
Mmmm, plátano, que tiene mucho fósforo o potasio o no sé qué que ayuda al cerebro a ser más cerebro en época de exámenes, o algo.
Mini paseo una vez por hora: al baño, a la nevera, a por agua, para poner el último boletín de notivias en la radio, a hacer café.
Más café: por si no lo había dicho, me he despertado a las 6:30 de la mañana, no por amor a las correcciones, sino porque Clarita tenía hambre. Y, desde las 7:30, corrigiendo.
Zapatillas de estar en casa, gafotas, papeles, libros y carpetas en posición de ataque.
Otra mini pausa para subir al despacho (corrijo en la mesa del salón, que si no no me cabe todo) a por la gramática de la RAE, que se me ha olvidado.
Mmmm, emails, ¡claro!
Salvo otras obligaciones ineludibles (ir a por los niños a la guardería, comprar comida, cocinar, comer, ver "Pocoyo" o llevar a Tobias al médico) este es, esencialmente, mi plan para la próxima semana. ¿A que mola? Lo he llamado terapia de choque contra la morriña post navideña en Madrid.
Espero que funcione y, sobre todo, terminar a tiempo las correcciones.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Lavado de cara

Y nueva entrada, después de casi ocho meses. El tiempo vuela cuando la vida se te ofrece tan plena. Dos hijos pequeños, el trabajo, la casa, el marido, una misma, los amigos.
Poco a poco iré recuperando el ritmo. Sentarme de nuevo, retomar la disciplina de la escritura. cuanto más se escribe, más se quiere escribir. Más lo necesito.
Lugar en el que descansar, lugar de juego, de sueños. Curiosear y apretar botones hasta encontrar el estilo y aspecto propio, los colores, la voz. En ese proceso estoy, el primer paso de esta segunda etapa ya está dado.
¡Se abre el telón!
Casi, casi, año nuevo, entrada nueva.
Bienvenidos.

jueves, 28 de abril de 2011

Cerrado por obras

Literalmente. Para obras, las del Escorial. y las de nuestra casa. Nos mudamos dentro de tres semanas y, con la carga de trabajo que tengo en la universidad, Tobias, el embarazo, yo conmigo misma, terminar las susodichas obras y las pequeñas aventuras que nos depara el día a día, literalmente no doy abasto. Así que prefiero echar el cierre al blog por unas semanas (creo que serán un par de meses, hasta que nazca mi hija y, una vez en la casa nueva, tenga nuevas experiencias de madre que contar, nuevas anécdotas de mi vida en Gante, tiempo para leer otra vez, para pensar y crear y escribir sobre ello).
Me da pena, pero tengo que ser realista y, si no me cuido, sis igo a este ritmo a veces frenético d eintentar hacerlo y acapararlo todo, la nena va a adelantarse, así que tengo que hacer ciertas elecciones, pequeñas renuncias.
Pero sigo aquí, vivita y coleando, dando guerra a todo el que se acerca ;-) Seguiré juntando palabras en mi cabeza, atenta al mundo que me rodea, leyendo, escuchando, viendo.
Para volver nueva (madre por segunda vez, como si no fuera ya cambio suficiente) y con más fuerza.
Esto no es un adiós, es un hasta luego. O hasta el verano.

miércoles, 6 de abril de 2011

Por dónde empezar...

...cuando llevo tantos días con ideas que dan vueltas en la cabeza y me apremian en la punta de los dedos para que me ponga de una vez a escribir, pero sin éxito, porque el trabajo, las obligaciones, otras tareas, se imponen, me roban las horas.
Por fin lo consigo, un rato de silencio, la primavera luce rabiosa fuera, la ventana del despacho abierta. Mi espíritu, en vez de sosegarse, se acelera, porque son demasiadas las cosas que quiero decir, y no sé por dónde empezar, qué forma darle. Si recurrir a un mero listado, como otras veces que he sentido esa casi angustia apremiante por sacar fuera fuera fuera lo que llevaba días dentro, o intentar respirar hondo, calma, y entregarme a una redacción sosegada y serena. Opto por la mezcla.
Quizá, si escribiera sistemáticamente todos los días, como era mi propósito, no me ocurriría esto, no me vería de pronto desbordaba por un torrente de ideas, impresiones, aprendizajes, sentimientos y emociones. El problema es que casi siempre me falta esta inspiración, este impulso. Me miro a mí misma y veo que no tengo nada que contar, o que no sé cómo hacerlo. Está claro que hoy no es el caso, sino todo lo contrario, y una energía derrochadora y soleada (seguro que hija de esta primavera) se me escapa y me tiene como abeja de flor en flor toda la mañana, mejor dicho, toda la semana.

Empiezo con música, la que me ha puesto de nuevo el vello de punta, y hacía semanas que casi ninguna canción conseguía transmitirme nada, empezaba yo ya a preocuparme. La banda sonora de "Into the wild" (ya dije en alguna entrada anterior que esta película había vuelto a entrar en mi vida, que de repente necesitaba volver a verla; aún está esperando su momento, llegar llega, es sólo saber encontrarlo y atraparlo, como el de los libros), escrita por encargo del mismo Sean Penn por Eddie Vedder, de Pearl Jam. Dios, qué maravilla. De voz, de la que ya estaba enamorada, pero también las letras, la fuerza, la sinceridad que transmite, sin adornos, pura. No me la saco de la piel, resuena en mis oídos constantemente. (literal y literariamente, porque me ocurre que sólo entiendo las letras de las canciones cuando llevo los cascos, soy totalmente incapaz cuando suenan en un sistema normal, en la radio o a través de altavoces, me distraigo, no sé, no las oigo bien, así que no las entiendo. Nada, una pequeña anécdota sobre mí misma)
Una invitación a la reflexión, como tantas esta semana. Quiénes somos, en qué nos hemos convertido, por qué vivimos así, por qué empeñarnos en acumular y consumir, una vuelta de tuerca, back to the basics. Todo encaja, todo está enlazado.

De reflexión en reflexión.

Como la que despertó en mí el programa "Redes" de TVE de la semana pasada sobre la creatividad. Cultivarla y educarla como las matemáticas, la geografía, la lengua. Abrirles todas las puertas a mis hijos. Y yo, siempre tan dada a hablar, decir, hacer, aprender a escucharles. A escucharme. Tarea para los próximos años.
TODOS TENEMOS LA CAPACIDAD DE SER CREATIVOS
Dura menos de media hora y no dice cosas muy nuevas, pero me hizo click. Por si alguien tiene media horita para relajarse reflexionando un poco. Qué difícil a veces con este tren de vida.

Como la que creo que va a provocar en mí cuando lea algo más acerca del libro "¡Indignaos!" publicado por el filósofo francés Stéphane Hessel y que, contra todo pronóstico, parece estar sacudiendo Europa. Como digo, aquí está, pendiente, una primera aproximación, a ver qué se me revuelve por dentro esta vez. ¿Alguien ha oído hablar de ello? ¿O leído el libro?
Libros: estoy releyendo "El hereje" de Delibes, y me derrito, me deleito, con su manejo y dominio del lenguaje. Qué experiencia. Un modelo. Cuánto se consigue con las palabras bien dichas, bien hechas.

Viajes, buen tiempo, sol, creatividad, hacer algo por los demás. Me ha impactado la aventura de mi primo y BoaMistura en Sudáfrica, que he seguido a través del blog que han creado para ello. No por ser Sudáfrica en sí, que no me atrae especialmente, pero sí por condensar muchos de mis otros sueños de ahora.
http://awoa-residency-boamistura.blogspot.com/
Más lectura, para cuando tengas tiempo. Y hermosas fotos, además del arte que ellos llevan consigo. Qué envidia me da la gente con verdadero talento.

Termino con trabajo y con un nuevo tesoro que ha caído en mis manos en forma de encargo de mi jefa: tengo que recopilar artículos reunidos por alumnos de primero lingüística española entre los años 2000-2001-2002. Se trata de artículos aparecidos en El País entonces (los colaboradores habituales, Manuel Rivas, Rosa Montero, Maruja Torres, Antonio Muñoz Molina, etc...) que los alumnos tuvieron que digitalizar en su momento para luego trabajar sobre ellos determinados fenómenos lingüísticos. El romanticismo de todo esto está, no sólo en tener el placer y el tiempo para releer esos artículos antes de editarlos -muchos de ellos siguen siendo vigentes en la actualidad, o vuelven a serlo- sino que el soporte en el que están es ¡disquete! (y castellanizo la palabra a propósito, ya que nunca he sabido cómo escribirla bien, he ahí mi inculticia) y sólo han pasado 10 años desde entonces, pero cómo ha cambiado todo, cómo hemos cambiado. Hace 10 años yo también estaba en primero de carrera. Qué coincidencia. Qué romanticismo, de verdad.

Así que me entrego con ganas a mi trabajo-tesoro, a pasar la tarde releyendo artículos en busca de erratas o errores, aliviada por haberme quitado este peso de encima y rumiando ya la próxima entrada del blog. Qué cosas, he empezado escribiendo esto de mañana y ya es por la tarde. El tiempo: vuela.

jueves, 31 de marzo de 2011

Back to the basics

La vida me parece (y es) a veces demasiado complicada, tanto que hacer siempre, tanto agobio y responsabilidades.
Y yo que me la complico solita muchas veces, dándole vueltas a cosas que son más simples de lo que creo, intentando resolver todo el problema de mi vida en un solo día.
Así que cosas pequeñas como el pan recién hecho y calentito, una buena ensalada campera para comer, un rato de natación después de trabajar por la mañana y antes de ir a dar clase por la tarde, el hambre que da el ejercicio físico y una niña que crece dentro me devuelven a la esencia, a lo que es importante.
Tengo que aprender a simplificar.
Unos minutos jugando a renovar el aspecto del blog. Todo forma parte de lo mismo: la primavera, una nueva vida que crece y crece, las reformas en nuestra casita, los planes para las vacaciones, mis hijos y mi marido como parte de mí. De repente, todo está en equilibrio aquí dentro, y siento la armonía que da ver que todas las piezas encajan.